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Tierra Bendita industrializa superfoods andinos y apunta al mercado norteamericano

Perú Cereales / Panadería

El mercado global de superfoods superó los 200,000 millones de dólares en 2025 y mantiene tasas de crecimiento anuales superiores al 8%, impulsado por una demanda que ya no se concentra solo en consumidores de altos ingresos sino que avanza hacia el mainstream en mercados desarrollados y emergentes.

Perú es el proveedor de origen más posicionado de esa categoría: primer exportador mundial de quinua con envíos que alcanzaron los 151.19 millones de dólares en 2025 —un crecimiento del 13.37% respecto al año anterior— y referente global en maca, sacha inchi, camu camu y tarwi. En ese ecosistema, Corporación de Alimentos Tierra Bendita acaba de anunciar una inversión de aproximadamente 2 millones de soles en nueva maquinaria y tecnología para ampliar y optimizar su capacidad industrial, con la mira puesta en el mercado norteamericano.

La empresa, con sede en Lima Norte y una planta manufacturera de casi 5,000 metros cuadrados, procesa granos andinos y materias primas funcionales para convertirlos en productos de consumo masivo y alta densidad nutricional. Su portafolio incluye barras de cereales energéticas, granolas, snacks funcionales a base de quinua, tarwi y yuca, polvos proteicos, pan sin gluten y símil de arroz fortificado con hierro destinado a programas sociales. Sus marcas propias —Siete Dragones, Quinua Plus y Actibar— circulan en cadenas retail, tiendas de conveniencia y canales tradicionales, un mix de distribución que le permite operar en segmentos de precio muy distintos sin sacrificar el propósito de hacer accesible la nutrición funcional.

El CEO de la compañía, Benjamín Ferro, desmonta uno de los mitos más arraigados del mercado de saludables: que comer bien es caro. La estrategia de Tierra Bendita apunta precisamente a demostrar que los ingredientes andinos —con perfiles nutricionales superiores a muchos de sus equivalentes convencionales— pueden procesarse y distribuirse a precios competitivos si se construye la cadena industrial adecuada. La quinua, por ejemplo, aporta los nueve aminoácidos esenciales, tiene un índice glucémico bajo y es naturalmente libre de gluten, atributos que en los mercados de Estados Unidos y Europa justifican precios premium que en Perú raramente se trasladan al consumidor local.

La expansión internacional de la empresa refleja una trayectoria deliberada. Ya cuenta con oficinas en Florida, estado que concentra una de las comunidades latinoamericanas más grandes de Estados Unidos y funciona como puerta de entrada logística para la distribución en el mercado norteamericano. Durante 2026 proyecta iniciar operaciones en México, un mercado de más de 130 millones de consumidores con creciente adopción de snacks funcionales y una industria de alimentos saludables que crece a tasas del 9% anual. Además, desarrolla soluciones de maquila para clientes en Chile y Centroamérica, una división que según Ferro se ha convertido en uno de los motores de mayor crecimiento de la compañía en los últimos años.

La inversión en nueva maquinaria responde también al momento que vive el mercado peruano de exportaciones orgánicas y funcionales. En Biofach 2026, 26 empresas peruanas generaron expectativas de negocio por 60 millones de dólares, un 20% más que el año anterior, con quinua, maca y jengibre como protagonistas. Tierra Bendita llega a ese mercado con una ventaja difícil de replicar: la capacidad de transformar materia prima andina en formatos de consumo conveniente, accesible y con certificación de calidad, una combinación que pocos operadores de la región pueden ofrecer a escala industrial.

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