El gobernador de Entre Ríos, Rogelio Frigerio, utilizó la tribuna de la Argentina Week en París para posicionar a su provincia como plataforma de inversión agroindustrial.
Ante inversores y representantes del sector privado, sostuvo que el nuevo escenario económico argentino abre una ventana para las provincias productivas y que Entre Ríos reúne condiciones favorables para aprovecharla.
Durante años, planteó, se le exigió al sector privado competitividad, inversión y empleo, mientras el Estado sostenía una carga impositiva elevada, regulaciones excesivas y déficits de infraestructura. Valoró, en ese marco, la baja de retenciones, la desregulación, las mejoras logísticas y la consolidación de reglas estables.
Los números que respaldan el discurso son concretos. Las exportaciones entrerrianas alcanzaron 2.115 millones de dólares en 2025, un salto de 30,8% interanual que convirtió a la provincia en la segunda con mayor expansión exportadora del país, tras los 1.423 millones de 2024.
El trigo encabeza la canasta, con carne bovina, maíz, arroz, carne aviar y lácteos detrás, y los envíos llegan a más de 130 destinos, con Brasil, China y Chile entre los principales.
Para atraer capital, la provincia ofrece el Régimen de Incentivo a las Nuevas Inversiones (RINI), que según el balance oficial suma 171 empresas adheridas, más de 400.000 millones de pesos comprometidos y unos 3.000 puestos de trabajo proyectados.
Son cifras de compromisos, no de proyectos ya ejecutados, un matiz que los inversores sabrán ponderar. A ello se suma la salida logística por la Hidrovía y el objetivo de agregar valor local en agroindustria, alimentos, energía, economía del conocimiento y turismo.
La avicultura ilustra esa estrategia. Empresas como Feller, Las Camelias, Fadel y Soychú conforman un polo que busca modernización, crédito y nuevos mercados.
Las Camelias, por ejemplo, avanza en Villaguay con una granja para 522.000 aves por crianza y una inversión superior a seis millones de dólares, con tecnología de punta y estándares de bioseguridad que resultan decisivos para sostener la sanidad del plantel y abrir destinos exigentes.
La presencia de Danone en el panel no es casual, el grupo francés y Arcor concretaron una sociedad al 50% que integra sus operaciones lácteas locales con Mastellone Hermanos, y Argentina figura entre los cuatro mercados centrales de Danone en América Latina, junto con México, Brasil y Uruguay, en momentos en que otros competidores reducen su exposición al negocio lácteo.
El desafío, sin embargo, excede el capital, la competitividad de la cadena de alimentos depende cada vez más de la productividad por hectárea y de la sostenibilidad: nutrición balanceada de suelos, donde un proveedor de fertilizantes fosfatados como OCP tiene interés evidente, manejo eficiente del agua y menor huella de carbono, requisitos que los compradores europeos incorporan a sus exigencias, como la regulación sobre productos libres de deforestación.
Para Entre Ríos, el reto será traducir el interés manifestado en París en proyectos concretos que agreguen valor antes de embarcar, con respaldo de infraestructura y financiamiento de largo plazo. Allí se medirá si el potencial declarado se convierte en capacidad instalada.



