FoodNewsLatam - Chile lidera el consumo de helado en la región y tecnifica su industria

Chile lidera el consumo de helado en la región y tecnifica su industria

Chile Confitería

Con más de 11 kilos de consumo per cápita al año, Chile se consolida como el mayor mercado de helado de América Latina, superando a economías mucho más grandes como Brasil y México.

Lejos de ser un dato anecdótico ligado al verano, la cifra refleja una transformación estructural de la categoría: el helado dejó de ser un producto estacional para convertirse en un segmento que compite todo el año por atributos como indulgencia, conveniencia e innovación.

El tamaño del negocio confirma esa madurez. El mercado chileno de helados alcanzó un valor de 384 millones de dólares en 2024 y se proyecta que crezca a un ritmo anual de 4.1% durante la próxima década, en un contexto donde el mercado latinoamericano completo bordea los 4,300 millones de dólares y podría llegar a 5,600 millones hacia 2033. En volumen, la industria chilena mueve alrededor de 160 millones de litros al año, con ventas que superan los 500,000 millones de pesos chilenos, un negocio dominado en un 70% por marcas industriales como Savory de Nestlé, Bresler de Carozzi y Trendy, mientras que las heladerías artesanales y de nicho concentran el 30% restante.

El segmento premium es el verdadero motor de esa expansión: ya representa cerca del 25% del valor total del mercado, impulsado por consumidores dispuestos a pagar más por ingredientes diferenciados, menor contenido de azúcar y mayor aporte proteico. La demanda por alternativas de origen vegetal también gana terreno de forma acelerada: según el estudio de opinión pública sobre alimentos plant-based elaborado por IPSOS junto a Vegetarianos Hoy, el 73% de los encuestados en Chile afirmó que consumiría productos de origen vegetal si estos ofrecen un valor nutricional igual o superior al de las versiones tradicionales, un dato que ya se traduce en nuevos lanzamientos dentro de la categoría helada.

Esa exigencia del consumidor obligó a la industria a rediseñar tanto su oferta como sus procesos productivos. La presión ya no está solo en producir mayores volúmenes, sino en resolver con precisión técnica variables como la cristalización de la lactosa, la dureza del producto o el contenido de grasa, factores que determinan directamente la textura y la vida útil del helado. Para lograrlo, los fabricantes incorporan cada vez más herramientas de formulación asistida, sistemas de monitoreo en tiempo real, equipos de congelamiento continuo y soluciones de dosificación que permiten reducir mermas y ampliar la capacidad de desarrollar formatos más complejos, como helados con inclusiones o paletas personalizadas.

Juan Pablo Pittaluga, director de Marketing de Tetra Pak Cono Sur, uno de los principales proveedores tecnológicos del sector, explica que hoy existen soluciones capaces de diseñar y ajustar recetas a partir de parámetros técnicos precisos, lo que permite desarrollar formulaciones más estables y consistentes según distintos objetivos productivos y comerciales. Según el ejecutivo, la innovación en proceso está permitiendo a los fabricantes optimizar recetas y elevar la calidad final del producto sin sacrificar eficiencia industrial.

La tendencia no es exclusiva de Chile. En Europa, las formulaciones a base de avena y almendra ganan terreno con fuerza; en Asia se exploran desarrollos apoyados en inteligencia artificial para crear nuevas combinaciones de sabor, y en el resto de América Latina el segmento premium empieza a incorporar con más intensidad ingredientes locales y propuestas artesanales. A nivel global, el mercado de postres helados de origen vegetal podría crecer entre 34% y 50% entre 2020 y 2027, superando los 700 millones de dólares, un indicio de que la reformulación saludable llegó para quedarse en toda la cadena de valor de la categoría.

En ese escenario, la industria chilena del helado enfrenta un desafío claro: sostener su liderazgo regional en consumo mientras compite por capturar un mercado cada vez más segmentado, donde la diferenciación técnica y la innovación en formulación pesan tanto como el volumen histórico de ventas.

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