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Suplementos antioxidantes ganan terreno en Brasil con la coenzima Q10

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El consumo de suplementos alimenticios en Brasil atraviesa un ciclo de expansión sostenida que ya supera ampliamente el crecimiento del PIB nacional, en 2025, el sector movió cerca de R$7.600 millones, con un avance del 15% respecto al año anterior, y las proyecciones apuntan a que la facturación podría llegar a R$13.800 millones para 2030, lo que ubicaría al país entre los cinco mercados más grandes del mundo en esta categoría.

Otras consultoras internacionales estiman que el mercado brasileño de suplementos dietéticos alcanzó los US$3.900 millones en 2025 y podría duplicarse con creces hasta los US$9.500 millones en 2034, con una tasa de crecimiento anual compuesta superior al 10%.

Dentro de ese universo, los antioxidantes ocupan un espacio cada vez más visible en farmacias, tiendas especializadas y comercio electrónico. Brasil ya es el tercer mayor consumidor mundial de suplementos, únicamente detrás de Estados Unidos y Australia, y el whey protein lidera las ventas, seguido de cerca por creatina, multivitamínicos, vitamina D, magnesio, omega 3 y colágeno. En ese contexto, la coenzima Q10 se consolida como una alternativa de interés creciente para consumidores que buscan más energía y vitalidad en el día a día.

**Una molécula clave en la producción de energía celular**

La coenzima Q10, también conocida como ubiquinona, es producida naturalmente por el organismo y está presente en prácticamente todas las células, con mayor concentración en el corazón, el hígado y los músculos. Su función principal ocurre dentro de las mitocondrias, donde participa activamente en la generación de ATP, la molécula que actúa como combustible energético de los procesos fisiológicos del cuerpo. Además de ese rol metabólico, la coenzima Q10 cumple una función antioxidante relevante, ayudando a neutralizar los radicales libres que provocan estrés oxidativo y aceleran el envejecimiento celular.

La producción endógena de esta sustancia comienza a reducirse a partir de los 30 años y cae de forma más marcada después de los 40, llegando a disminuir hasta un 40% en ese punto de la vida. Esta caída natural explica por qué buena parte del interés científico y comercial se concentra en adultos mayores de esa edad, además de deportistas y personas bajo tratamiento con estatinas, medicamentos que reducen la síntesis natural del compuesto.

**Evidencia clínica que respalda su uso**

Uno de los estudios más citados sobre el compuesto, un ensayo clínico aleatorizado con seguimiento de dos años, encontró que la suplementación diaria con 300 mg de coenzima Q10 redujo en un 43% el riesgo de mortalidad cardiovascular frente a un grupo placebo. Otros trabajos documentan mejoras en la función endotelial y en la presión arterial de pacientes hipertensos, así como posibles efectos neuroprotectores en el largo plazo.

Las dosis más utilizadas en la literatura científica oscilan entre 100 y 300 mg diarios, dependiendo del objetivo de uso y del perfil de cada persona. Un dato relevante para la formulación de productos: al ser liposoluble, su absorción mejora notablemente cuando se ingiere junto con alimentos que contienen grasas saludables, lo que puede triplicar su biodisponibilidad frente al consumo en ayunas.

**Un mercado que exige transparencia**

La multiplicación de marcas y formatos —cápsulas aisladas, combinaciones con vitaminas y minerales, versiones de alta concentración— ha elevado también las exigencias del consumidor brasileño, cada vez más atento a la lectura de etiquetas, la trazabilidad de los ingredientes y la disponibilidad de laudos de análisis. Para la industria, ese nivel de exigencia marca el camino: la coenzima Q10 seguirá creciendo como categoría en la medida en que las marcas logren combinar respaldo científico, calidad comprobable y comunicación clara con el consumidor final.

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