FoodNewsLatam - Comestibles Ricos impulsa un modelo integral de sostenibilidad

Comestibles Ricos impulsa un modelo integral de sostenibilidad

Colombia Bioseguridad

La sostenibilidad dejó de ser un discurso complementario para convertirse en un requisito estructural dentro de la industria de alimentos. Los sistemas agroalimentarios concentran cerca de un tercio de las emisiones globales de gases de efecto invernadero, una cifra que obliga a las compañías del sector a repensar sus modelos de producción sin resignar crecimiento.

En Colombia, esa presión se combina con un dato que ya empieza a moverse en la economía real: las actividades vinculadas a la economía circular —reciclaje, reparación, mantenimiento y gestión de residuos— aportan cerca de $26 billones al PIB nacional, equivalentes al 1,53% de la producción del país.

En ese contexto, Comestibles Ricos S.A., la compañía detrás de marcas como Súper Ricas, Todo Rico, Chirricos, Chidos, Tajaditas y Tajamiel, profundiza una estrategia que integra economía circular, desarrollo rural e innovación sostenible bajo el concepto propio de "Sostén-Habilidad". El enfoque parte de una premisa que gana terreno entre los líderes del sector: la sostenibilidad no representa un costo adicional, sino una palanca que fortalece la competitividad, estimula la innovación y genera valor compartido a lo largo de la cadena productiva.

El campo colombiano como eje de abastecimiento

Uno de los pilares más contundentes de la estrategia es el peso que la compañía otorga al productor nacional: el 90% de sus compras de materia prima se destina directamente a proveedores colombianos. Ese compromiso se traduce en un programa concreto en el Centro de Desarrollo Agrícola de Tunja, en Boyacá, donde la empresa acompaña a productores de papa con asistencia técnica orientada a la agricultura regenerativa y la bioeconomía, buscando asegurar el abastecimiento desde el origen mismo de la cadena.

La apuesta se inserta en una tendencia más amplia del sector agroindustrial colombiano, que enfrenta el desafío de escalar prácticas como la agrosilvicultura, las certificaciones de carbono y el rediseño de empaques compostables como estándares de acceso a mercados, más que como iniciativas aisladas de reputación corporativa.

Circularidad certificada y estándares de calidad

En materia de gestión de residuos, la organización opera bajo el sistema Basura Cero, con el cual obtuvo la Certificación Oro, un reconocimiento que valida la reducción efectiva de desechos y la optimización de recursos dentro de sus procesos industriales. Ese esquema se complementa con certificaciones como ISO 9001, HACCP y BASC, que respaldan estándares de calidad, seguridad alimentaria y comercio seguro —variables que, según el más reciente Anuario de Sostenibilidad de S&P Global, se consolidan como criterios determinantes para la industria de alimentos a nivel mundial, con empresas colombianas del sector ya posicionadas entre las mejor calificadas del ranking.

Equidad de género y bienestar laboral

El componente social completa el modelo. Cerca del 60% del equipo humano en la planta de Fontibón y en los centros de distribución de la compañía está conformado por mujeres, un indicador que la organización refuerza con políticas de tolerancia cero frente al acoso laboral y programas de bienestar orientados a la seguridad y salud en el trabajo.

La exigencia viene también del consumidor

El giro estratégico no ocurre en el vacío: el 78% de los consumidores considera criterios de sostenibilidad al momento de decidir una compra, una cifra que empuja a la industria alimentaria a incorporar de forma transversal variables ambientales, sociales y de gobernanza dentro de sus planes de crecimiento. Para Comestibles Ricos, el reto de cara a 2030 consiste en demostrar que la expansión del negocio puede avanzar de la mano con la protección ambiental, el fortalecimiento del talento humano y el desarrollo del campo colombiano, consolidando un modelo que combine innovación, eficiencia operativa y sostenibilidad como ejes de largo plazo.

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