La conservación postcosecha de alimentos representa uno de los principales retos dentro de la cadena agroalimentaria, particularmente en regiones con climas cálidos, donde la exposición a temperaturas elevadas acelera la descomposición microbiana, enzimática y química de productos perecederos.
En este contexto, Grupo Kosmos, uno de los principales consorcios de servicios alimentarios en México, ha destacado el potencial de la nanotecnología aplicada a envases inteligentes como herramienta para mitigar estas pérdidas y garantizar alimentos más frescos y seguros.
La nanotecnología, definida como el estudio y manipulación de materiales con dimensiones menores a 100 nanómetros, ha cobrado relevancia en el desarrollo de sistemas avanzados de empaque. Su aplicación en la industria alimentaria permite diseñar materiales con propiedades activas e inteligentes, capaces de interactuar con el entorno del alimento y modificar sus funciones en respuesta a estímulos físicos, químicos o biológicos.
Desde una perspectiva funcional, los envases activos con nanopartículas pueden incorporar agentes antimicrobianos (como óxidos metálicos o extractos naturales encapsulados) que inhiben el crecimiento de patógenos como Listeria monocytogenes, Escherichia coli o Aspergillus spp., prolongando la vida útil de carnes, pescados, frutas y vegetales. Por otro lado, los envases inteligentes pueden incluir sensores colorimétricos o indicadores de gases que reaccionan ante la presencia de compuestos volátiles, como aminas o dióxido de carbono, generados durante la descomposición, proporcionando información visual sobre el estado de frescura del producto.
De acuerdo con datos de la FAO, en América Latina y el Caribe se desperdicia hasta un 34% de los alimentos, con una fracción significativa atribuida a deficiencias en los procesos de almacenamiento y distribución. Este panorama se agrava en zonas con deficiente infraestructura de cadena de frío, donde la temperatura ambiente favorece la pérdida acelerada de calidad.
Frente a esta problemática, Grupo Kosmos ha identificado a la nanotecnología como un componente clave para fortalecer la integridad de los alimentos durante su transporte y almacenamiento, especialmente en las regiones del país donde operan bajo condiciones ambientales adversas. El consorcio señala que la adopción de envases con nanocompuestos funcionales no solo permite reducir mermas económicas y mejorar la eficiencia logística, sino también contribuir al cumplimiento de estándares sanitarios y de inocuidad.
Adicionalmente, los expertos del grupo destacan que estas soluciones tecnológicas permiten el monitoreo en tiempo real de parámetros críticos, como temperatura, pH, humedad o presencia de gases, lo cual ofrece ventajas significativas para la toma de decisiones preventivas y el aseguramiento de calidad.
En última instancia, Grupo Kosmos enfatiza que la incorporación de envases basados en nanotecnología no debe considerarse únicamente como una mejora operativa, sino como una estrategia de sostenibilidad alineada con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), al disminuir el desperdicio alimentario, optimizar recursos y ofrecer productos más seguros a los consumidores finales.