El mercado global de alimentos veganos fue valorado en 42,240 millones de dólares en 2025 y se proyecta que alcance los 132,210 millones para 2034, creciendo a una tasa anual del 13.56%.
En América Latina, las opciones veganas registradas en restaurantes y comercios aumentaron un 20% entre 2023 y 2025, pasando de 10,834 a 13,010 establecimientos, y el segmento ya no puede calificarse como nicho: es una tendencia consolidada con demanda real, presupuesto de compra activo y exigencia creciente de verificación externa.
Es en ese contexto que Fundación Veg y V-Label Latam participan en Alimentec 2026, la principal feria de alimentos y bebidas de Colombia, que se celebra en Bogotá, bajo el concepto "Origin Matters".
V-Label es el sello de certificación vegana más reconocido del mundo, con presencia en más de 50 países y más de 30,000 productos certificados globalmente. En América Latina, opera en Chile, Colombia, Centroamérica, Ecuador y México, y actualmente trabaja con más de 200 empresas que han certificado más de 4,000 productos en la región. Solo en 2024, la organización incorporó más de 40 nuevas marcas y 300 nuevos productos certificados, incluyendo hitos como la primera harina fortificada con vitamina D3 de origen vegetal certificada en Chile y las primeras cervezas veganas certificadas en México. Esa velocidad de adopción refleja un cambio estructural en cómo las empresas de alimentos y bebidas latinoamericanas entienden la diferenciación de portafolio.
El contexto de Alimentec 2026 es estratégico para este mensaje. La feria proyecta reunir a más de 650 expositores de más de 20 países, y su agenda central gira en torno a la trazabilidad, el origen verificable y la transparencia en la cadena alimentaria. El dato que los organizadores destacan habla por sí solo: el 64% de los consumidores actuales intenta adquirir alimentos más saludables y el 60% revisa etiquetas buscando ingredientes naturales y comprensibles. Ese consumidor no compra solo por precio ni por marca: compra por confianza, y la certificación de terceros es el instrumento más efectivo disponible para construir esa confianza en el lineal.
Para las empresas de alimentos y bebidas, el argumento de la certificación vegana ya superó el plano ético para instalarse en la lógica de acceso a mercados. Los productos certificados con V-Label se exportan a más de 30 países, incluyendo Estados Unidos, Alemania, Reino Unido, Japón, China y Corea, mercados donde la exigencia de verificación externa sobre ingredientes de origen animal es requisito de entrada, no diferencial de marketing. Para una empresa latinoamericana que busca escalar hacia esos destinos, contar con la certificación acorta significativamente los tiempos de validación con distribuidores y retailers internacionales.
Gianfranco Canessa, jefe de Desarrollo Corporativo en V-Label Latam, sintetiza el valor de la propuesta: la certificación entrega claridad al consumidor, lo que se convierte en ventaja competitiva para las marcas en un mercado donde la transparencia y la verificación externa pesan cada vez más en la decisión de compra. En Alimentec 2026, el equipo buscará generar nuevos vínculos con empresas interesadas en certificar sus portafolios actuales, desarrollar nuevas líneas o explorar categorías con alta demanda insatisfecha en el segmento vegano de la región.



