FoodNewsLatam - La industria lechera de EE. UU. enfrenta escasez de novillas para reemplazo

La industria lechera de EE. UU. enfrenta escasez de novillas para reemplazo

Estados Unidos Cárnicos

La industria láctea de Estados Unidos podría estar acercándose a una escasez crítica de su recurso más esencial: las vacas lecheras. El número de novillas de reemplazo —terneras criadas para unirse al hato lechero como productoras de leche— ha caído a su nivel más bajo en 20 años.

Según un nuevo informe de CoBank, se espera que esta tendencia se mantenga a la baja al menos hasta 2027, antes de que comience una recuperación. Esta reducción sostenida en la disponibilidad de novillas amenaza con limitar el crecimiento de la oferta de leche, una preocupación creciente para los procesadores lácteos que tienen planes de expansión en marcha. Actualmente, Estados Unidos experimenta una inversión histórica de 10 mil millones de dólares en nuevas plantas procesadoras de productos lácteos, previstas para entrar en operación hasta 2027.

La disminución en la cría de novillas está estrechamente vinculada a las dinámicas del mercado de carne y leche. El limitado suministro de ganado bovino y los precios récord en terneros para carne incentivaron a muchos productores lecheros a inseminar a sus vacas con semen de razas cárnicas, generando terneros destinados a corrales de engorda en lugar de novillas para ordeña. Al inicio de esta tendencia, criar novillas representaba una pérdida económica, debido a su bajo valor de mercado y los altos costos de crianza. Aunque la situación ha cambiado y los precios de las novillas han alcanzado máximos históricos, reponer el inventario nacional es un proceso que toma más de tres años.

Según el informe del Knowledge Exchange de CoBank, la escasez de novillas podría agravarse aún más durante los próximos dos años, con una reducción estimada de 800,000 cabezas antes de empezar a recuperarse en 2027. Mientras tanto, el precio por novilla ya supera los 3,000 dólares por cabeza, y podría seguir subiendo.

“La industria láctea de EE. UU. se encuentra en un punto de inflexión”, afirmó Corey Geiger, economista líder de lácteos en CoBank. “Cada año, la venta de terneros para carne representa una mayor proporción de los ingresos de las granjas lecheras, y esta tendencia no muestra señales de desacelerarse. Para mantener la producción actual de leche, los productores deberán reducir el descarte de vacas lecheras, algo difícil tras dos años de ajustes”.

La raíz de esta situación está en la contracción histórica del hato ganadero de carne en EE. UU., que se encuentra en su nivel más bajo en 75 años. Ante la alta demanda y la oferta limitada, los precios de la carne han alcanzado niveles sin precedentes.

Entre 2017 y 2020, las ventas de semen de razas cárnicas casi se triplicaron, pasando de 2.5 a 7.2 millones de dosis. En 2024, 7.9 millones de las 9.7 millones de unidades vendidas fueron compradas por productores lecheros, reflejando la magnitud del cambio hacia la producción de terneros para carne.

Aunque algunos productores han comenzado a invertir más en semen sexado para generar más novillas, la recuperación del hato lechero tomará tiempo, ya que una novilla tarda al menos dos años en comenzar a producir leche.

Geiger concluye que, ante esta situación, no está garantizado que haya suficientes vacas para satisfacer la nueva demanda que generarán las plantas en construcción. “Será un reto. Estas nuevas instalaciones necesitarán más leche y componentes clave como grasa y proteína. Y eso requerirá muchas más novillas en los próximos años”.

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