El mercado argentino de bebidas incorpora un nuevo competidor en una categoría con fuerte crecimiento internacional: el té frío listo para consumir, desde Mar del Plata, el emprendimiento Amelia Ice Tea irrumpe con una propuesta que busca instalar el primer iced tea en lata producido a escala local, en un contexto donde la demanda de alternativas sin alcohol continúa en expansión.
El proyecto está liderado por Melisa Retrivi, emprendedora con experiencia previa en la industria de bebidas, quien identificó una oportunidad en la limitada oferta de tés fríos adaptados al consumidor argentino. La marca debuta con cuatro variedades elaboradas a partir de té negro cultivado en Misiones, principal polo productivo del país junto con Corrientes.
Argentina se ubica entre los diez mayores productores mundiales de té, aunque cerca del 90% de su producción se destina a exportación, principalmente a Estados Unidos, donde se utiliza como insumo para bebidas listas para tomar. Este desbalance entre producción y consumo interno abre una ventana para iniciativas que busquen capturar valor agregado dentro del mercado local.
Amelia Ice Tea se inscribe en la categoría Ready To Drink (RTD), uno de los segmentos más dinámicos de la industria global de bebidas, con tasas de crecimiento sostenidas que rondan el 5% al 7% anual. Este avance responde a cambios en los hábitos de consumo, donde factores como la practicidad, la portabilidad y la búsqueda de opciones percibidas como más naturales ganan protagonismo frente a las gaseosas tradicionales.
El producto se presenta en latas de aluminio de 354 mililitros, un formato alineado con el consumo “on the go”. A diferencia de las bebidas carbonatadas, el té frío no contiene gas, lo que implica desafíos técnicos para su conservación. Para resolverlo, la empresa aplica un sistema de dosificación de nitrógeno líquido que permite mantener la integridad estructural del envase y proteger las propiedades organolépticas del producto, como aroma, sabor y color.
El nombre de la marca remite a Camellia sinensis, la especie botánica de la cual se obtienen las principales variedades de té. Este anclaje conceptual refuerza una identidad asociada al origen natural del producto, en línea con tendencias globales que privilegian la trazabilidad y la transparencia en la composición de alimentos y bebidas.
El desarrollo industrial también forma parte del plan de crecimiento. La compañía proyecta escalar su producción durante el primer año completo de operación, con una meta inicial de 120.000 latas anuales y la posibilidad de multiplicar ese volumen en el corto plazo. Para sostener esta expansión, prevé la instalación de una planta en el Parque Industrial de Mar del Plata, lo que permitirá optimizar procesos y ampliar el portafolio, incluyendo futuras variantes como té verde y blends funcionales.
El contexto acompaña esta apuesta. Diversos estudios recientes muestran una migración sostenida hacia bebidas sin alcohol o de bajo contenido alcohólico, especialmente entre consumidores jóvenes. La Generación Z, en particular, presenta una menor afinidad con el consumo de alcohol, lo que impulsa la diversificación de la oferta en categorías como tés, aguas saborizadas y bebidas funcionales.
A nivel local, el desafío será construir una categoría que aún tiene baja penetración. El mercado argentino de bebidas continúa dominado por gaseosas, jugos industrializados y aguas, con escasa presencia de iced tea en comparación con otros países.
La irrupción de Amelia Ice Tea, junto con otras iniciativas regionales, marca el inicio de un proceso de desarrollo de mercado que podría redefinir el mapa de consumo en los próximos años. La clave estará en lograr escala, distribución y posicionamiento en góndola para transformar una tendencia global en un hábito consolidado a nivel nacional.



