En el ecosistema de innovación del sur del Perú, una startup arequipeña está consolidando una propuesta que cruza fronteras entre alimentación, agricultura y sostenibilidad ambiental. LIVANGUARD, emprendimiento nacido de egresados de la Universidad Católica de Santa María (UCSM) y la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, ha ganado reconocimiento tras lograr el segundo lugar en el Concurso de Química Verde del Grupo Gea, consolidando una tecnología que aprovecha microalgas para generar soluciones que impactan tanto la nutrición humana como la mitigación del cambio climático y el fortalecimiento de cultivos.
El valor de las microalgas como materia prima no es una intuición aislada. Investigaciones científicas han identificado a estos microorganismos como productores de biomasa con alto contenido proteico —entre 50 % y 70 % en especies como Arthrospira y Chlorella— con perfiles de aminoácidos esenciales comparables o incluso superiores a los de fuentes tradicionales como la soja y la carne, y con aplicaciones funcionales en emulsificación y formación de geles para alimentos procesados. Además, su cultivo no requiere tierras agrícolas —lo que evita competencia por recursos escasos— y puede realizarse con agua salina o incluso aguas residuales, convirtiendo residuos en biomasa valiosa.
La propuesta de LIVANGUARD se sustenta en la eficiencia biológica de las microalgas, que pueden duplicar su biomasa en menos de 48 horas y generar hasta 20 veces más masa que cultivos terrestres convencionales. A partir de esta biomasa, la startup ha definido tres líneas estratégicas de productos: superalimentos con perfil proteico superior al de la carne de res, pigmentos naturales para la industria de alimentos y bebidas, y biofertilizantes que potencian el rendimiento agrícola.
Científicamente, las microalgas destacan por su capacidad de fijar carbono durante la fotosíntesis, transformando CO₂ —el principal gas de efecto invernadero— en biomasa. Esta función de captura de carbono es notable, con algunos sistemas microalgal alcanzando tasas de fijación que superan ampliamente la eficiencia de cultivos terrestres bajo condiciones optimizadas. Este atributo no solo contribuye a mitigar emisiones, sino que abre posibilidades para integrarse en cadenas productivas que valoricen créditos de carbono u otros mecanismos de financiamiento climático.
El enfoque de LIVANGUARD, lejos de ser meramente tecnológico, se apoya en la economía circular y la integración con cadenas productivas locales. Por cada kilogramo de microalgas producido, el sistema captura aproximadamente dos kilogramos de CO₂, transformando un problema ambiental en un recurso con valor agregado. Además, los biofertilizantes derivados de las microalgas han demostrado efectos biostimulantes en cultivos, promoviendo mejores tasas de germinación, desarrollo radicular y tolerancia al estrés ambiental, conforme a revisiones científicas sobre biostimulantes de microalgas que identifican mejoras de rendimiento y resistencia en plantas tratadas con estos compuestos.
Arequipa, con su alta radiación solar y condiciones climáticas particulares, ha servido como banco de pruebas para la optimización de cultivos microalgales. El uso de luz natural intensa acelera el crecimiento y la productividad de estas especies, potenciando sus aplicaciones tanto para la alimentación funcional como para la agricultura sostenible —una doble ventaja en un país con desafíos alimentarios y ambientales marcados por la aridez y la variabilidad climática.
Los superalimentos basados en microalgas están ganando tracción en mercados globales que buscan soluciones nutritivas, sostenibles y versátiles, y se proyecta que su presencia en alimentos funcionales, suplementos y bebidas crecerá de manera significativa en la próxima década. Para LIVANGUARD, el reconocimiento obtenido refuerza su ambición de escalar comercialmente, consolidando una tecnología que integra producción de alimentos de alto valor, impulso agrícola y captura de carbono, y que posiciona a la biotecnología peruana como actor relevante en la transición hacia sistemas alimentarios más sostenibles.



