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Faros agroecológicos, el motor de la agricultura sostenible en Chile

Chile Agricultura

Desde 2023, el Instituto de Desarrollo Agropecuario (INDAP) ha impulsado la creación de faros agroecológicos, predios demostrativos que enseñan a producir alimentos sanos y a adaptarse al cambio climático, hoy, Chile cuenta con 313 de estos espacios distribuidos por todo el país, con La Araucanía (100), Los Lagos (70) y Valparaíso (36) a la cabeza.

Estos faros buscan irradiar prácticas sostenibles a la Agricultura Familiar Campesina e Indígena (AFCI), mostrando que es posible combinar productividad, economía y respeto por el medio ambiente.

Para la ingeniera agrícola Georgina Leticia Toro Huenulao (44), trabajar en agroecología fue un cambio de vida. Tras años en una exportadora de arándanos, decidió cultivar sin agroquímicos acelgas de colores, mizuna, kale, ajo chilote, papa, trigo y berries en su predio Newen Folle, ubicado en la comunidad Juan Traipi, Vilcún, La Araucanía. “Siempre me interesó la agroecología. Conozco los efectos dañinos de los plaguicidas en la salud y en los ecosistemas”, explica. Desde 2024, abrió su predio a otros agricultores, quienes ya han aprendido prácticas como compostaje, bioinsumos y manejo de biodiversidad.

El objetivo, según Santiago Rojas, director nacional de INDAP, es que los agricultores “vean que sus vecinos avanzan; que entiendan el costo de usar agroquímicos; y que sepan que emplear bioinsumos y técnicas naturales aumenta la producción, reduce costos y mejora el entorno social”. Para lograrlo, los faros se apoyan en programas como Transición a la Agricultura Sostenible (TAS), Prodesal, PADIS, PDTI y SAT, generando una inteligencia colectiva que permite compartir conocimientos entre pares.

En distintas regiones, los faros reflejan la identidad territorial y cultural. En el sector Rahue, Padre las Casas, José Benito Trangol Namuncura (61) transformó su terreno de agricultura convencional a agroecológica, recuperando el bosque, el forraje y la biodiversidad local. “Hoy fortalecemos el producto orgánico, que tiene más nutrientes, olor y sabor. Mi sueño es que las familias vuelvan a producir sus propios alimentos”, asegura.

En Ancud, Región de Los Lagos, Cecilia del Carmen Guineo Colguen lidera un banco de semillas ancestrales y enseña el cultivo de quinua, maíz, porotos, hortalizas y ajos chilotes. Para ella, la agroecología es económica, social y cultural: “La tierra es un ser vivo y debemos cuidarla para que nos dé alimentos”, dice.

En O’Higgins, Julio Gamboa Morales (77) ganó el concurso del tomate más grande de Panquehue con un ejemplar de 1,042 kg, mostrando que la agroecología también es competitiva. Su Huerto Eco-Corcolén produce 20 tipos de hortalizas con semillas propias, aplicando prácticas naturales y respetando la ecología del suelo.

Según Patricio Camoglino, encargado nacional de Agroecología de INDAP, los faros buscan ser ejemplos de soluciones locales, transmitiendo prácticas sostenibles y rentables que se adapten a la cultura y el paisaje de cada territorio. Su impacto va más allá de la producción: promueven soberanía alimentaria, educación ambiental y cohesión comunitaria.

Hoy, los faros agroecológicos muestran que producir alimentos sanos, proteger el medio ambiente y fortalecer la economía local no solo es posible, sino necesario. Son semillas de cambio que crecen en cada región de Chile, transformando la manera de mirar la tierra y lo que comemos.

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