El Ministerio de Salud (Minsa) aseguró que Panamá se mantiene en un escenario epidemiológico estable frente a las enfermedades zoonóticas, gracias a la vigilancia permanente, la coordinación interinstitucional y las campañas sostenidas de prevención. La Dirección Nacional de Control de Alimentos y Vigilancia Veterinaria (DNCAVV) reiteró que la gestión del riesgo sanitario requiere corresponsabilidad entre autoridades, productores, sector privado y ciudadanía.
El subdirector de la DNCAVV, el médico veterinario Filiberto Frago, explicó que la zoonosis comprende cualquier enfermedad que puede transmitirse de los animales al ser humano. Estas infecciones pueden ser provocadas por bacterias, virus, hongos o parásitos y se propagan mediante contacto directo con animales infectados, consumo de alimentos contaminados, exposición a agua o suelos contaminados, así como por vectores como mosquitos y roedores.
A nivel global, organismos como la Organización Mundial de la Salud y la Organización Panamericana de la Salud han señalado que alrededor del 60% de las enfermedades infecciosas emergentes en humanos son de origen zoonótico. Este contexto refuerza la importancia de los sistemas de vigilancia sanitaria, la trazabilidad en la cadena alimentaria y los programas de inmunización animal.
En Panamá, entre las zoonosis más frecuentes se encuentran la leptospirosis, asociada a ambientes húmedos y presencia de roedores; el hantavirus, vinculado al contacto con excretas de roedores silvestres; la brucelosis, que puede transmitirse por consumo de productos lácteos no pasteurizados; y el Gusano Barrenador del Ganado, una parasitosis que afecta principalmente al sector pecuario y que tiene impacto directo en la productividad animal y en los costos sanitarios de la industria agropecuaria.
También se incluye la rabia, enfermedad viral prevenible mediante la vacunación oportuna de perros y gatos. Las autoridades sanitarias destacaron que Panamá no registra casos de rabia humana desde hace décadas, resultado de campañas masivas de vacunación, control de focos y educación comunitaria. Este logro coloca al país en una posición favorable dentro de la región en materia de control de esta enfermedad.
El Minsa trabaja de forma articulada con el Ministerio de Desarrollo Agropecuario (MIDA), la Organización Panamericana de la Salud y el Organismo Internacional Regional de Sanidad Agropecuaria (OIRSA), bajo el enfoque de “Una Sola Salud”, modelo que integra la salud humana, animal y ambiental para prevenir brotes y fortalecer la resiliencia sanitaria. Este enfoque promueve la vigilancia epidemiológica integrada, el intercambio de datos entre instituciones y la capacitación técnica continua.
Desde el ámbito productivo, la bioseguridad en granjas, mataderos y plantas procesadoras es un componente esencial. La aplicación de buenas prácticas de manufactura, el respeto a la cadena de frío y los controles microbiológicos periódicos reducen el riesgo de patógenos como Salmonella spp., Escherichia coli o Listeria monocytogenes, responsables de enfermedades transmitidas por alimentos.
Las autoridades reiteraron recomendaciones clave: lavado frecuente de manos tras manipular animales o alimentos; mantener actualizado el esquema de vacunación de las mascotas; evitar el contacto con fauna silvestre; lavar y desinfectar frutas y verduras; conservar los alimentos a temperaturas seguras; y acudir a un centro de salud ante síntomas como fiebre, dolor muscular, diarrea o dificultad respiratoria.
Frago subrayó que la estabilidad epidemiológica actual no implica ausencia de riesgo, sino el resultado de una vigilancia constante y del compromiso ciudadano. La prevención comienza en el hogar y se extiende a toda la cadena agroalimentaria, donde cada eslabón cumple un rol determinante para proteger la salud pública y sostener la confianza en el sistema sanitario nacional.



