El mercado brasileño de bebidas funcionales suma un nuevo protagonista con el lanzamiento de Juice Protein, desarrollado por la empresa Moving. Presentado como el primer jugo proteico con prebióticos del país, el producto ofrece 15 gramos de proteína por porción en un formato listo para beber y bajo en azúcar, apuntando a consumidores que buscan practicidad sin renunciar a beneficios nutricionales concretos.
Disponible en tres sabores, Juice Protein se posiciona en un segmento intermedio entre las bebidas refrescantes tradicionales y los batidos de proteína. La propuesta combina jugo de frutas, proteína y fibras prebióticas en una sola formulación, con una textura ligera y perfil sensorial más cercano al de un refresco que al de un suplemento deportivo clásico. La compañía también impulsa una versión basada en agua de coco con proteína, ampliando su presencia en el mercado internacional.
La innovación radica en integrar proteína —asociada históricamente al rendimiento físico— con prebióticos, ingredientes no digeribles que sirven de sustrato a bacterias beneficiosas del intestino. Diversos estudios clínicos han demostrado que fibras como la inulina o los fructooligosacáridos contribuyen al equilibrio de la microbiota y a la salud digestiva. Por su parte, un aporte de 15 gramos de proteína por envase permite activar la síntesis proteica muscular en contextos de recuperación post ejercicio, además de favorecer la saciedad en consumidores con rutinas intensas.
El lanzamiento ocurre en un contexto de expansión sostenida del mercado global del bienestar. De acuerdo con estimaciones del Global Wellness Institute, la economía del bienestar supera los 6 billones de dólares y podría aproximarse a los 9 billones hacia 2028, con tasas de crecimiento superiores al promedio del PIB mundial. Dentro de este universo, las bebidas funcionales se consolidan como una de las categorías más dinámicas, impulsadas por la demanda de productos con menos azúcar, etiquetas limpias y beneficios comprobables.
En Brasil, el consumo de bebidas listas para beber con atributos saludables ha ganado tracción entre jóvenes profesionales y consumidores urbanos que priorizan conveniencia. La proteína, en particular, ha trascendido el nicho deportivo para convertirse en un ingrediente asociado al mantenimiento de masa muscular magra, control de peso y envejecimiento saludable. Según reportes de consultoras internacionales, más del 50 % de los consumidores latinoamericanos declara revisar el contenido proteico en productos procesados.
Para la industria de alimentos y bebidas, el surgimiento de un jugo proteico prebiótico abre una categoría híbrida que combina hidratación, nutrición y funcionalidad digestiva. Este tipo de propuesta amplía ocasiones de consumo —post entrenamiento, meriendas, jornadas laborales extensas— y puede incrementar la frecuencia de compra frente a categorías más especializadas como los polvos proteicos.
El desafío tecnológico no es menor. Incorporar proteínas en matrices líquidas ácidas como los jugos implica trabajar en estabilidad, solubilidad y control de sabor. Las empresas proveedoras de ingredientes han avanzado en aislados proteicos con mayor dispersión y menor impacto sensorial, así como en fibras prebióticas resistentes a procesos térmicos y variaciones de pH.
Al declararse como el primer jugo proteico prebiótico de Brasil, Moving apuesta por diferenciarse en góndola y estimular la competencia. Para fabricantes e industrias de ingredientes, el mensaje es claro: el crecimiento en 2026 estará marcado por formulaciones funcionales, reducción de azúcares y experiencias sensoriales más ligeras. En un mercado donde la innovación se traduce en valor agregado, la convergencia entre proteína y salud intestinal anticipa una nueva fase para las bebidas listas para consumir en América Latina.



