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Arcor certifica trigo y maíz para una cadena agrícola sostenible

Argentina Agricultura

La mayor empresa de alimentos de Argentina está llevando la sustentabilidad del discurso a la práctica productiva, Arcor, el grupo nacido en Arroyito (Córdoba) y hoy presente en 120 países, consolidó un programa de producción de trigo y maíz certificados que ya alcanza a 282.600 hectáreas y 13 productores, alineado con estándares internacionales de agricultura responsable.


El programa se inscribe dentro de su Estrategia de Sustentabilidad 2030 “Vivir Mejor”, lanzada en 2012, y desde 2020 se estructura formalmente bajo el estándar SAI-FSA (Sustainable Agriculture Initiative – Farm Sustainability Assessment), una de las certificaciones agrícolas más utilizadas por la industria alimentaria global.

Para Arcor, este esquema no es cosmético. La empresa procesa más de tres millones de kilos de alimentos por día, es el principal productor de harina de maíz del país y uno de los mayores compradores industriales de trigo. Su dependencia del agro argentino es estructural, por lo que asegurar la trazabilidad y sustentabilidad de sus insumos se volvió una condición de competitividad internacional.

Un sello que ordena la producción

La certificación SAI-FSA evalúa más de 100 indicadores técnicos, ambientales y sociales. En lo agronómico, exige rotaciones diversificadas, manejo responsable del suelo, control de la erosión, uso eficiente de fertilizantes y fitosanitarios, y prácticas de agricultura regenerativa. En lo ambiental, incluye gestión del agua, prevención de deforestación, protección de la biodiversidad y reducción de impactos. En lo social, exige condiciones laborales seguras, cumplimiento normativo y trazabilidad documental.

Arcor no se limita a exigir el sello. Acompaña a los productores con asistencia técnica, capacitación y herramientas de gestión, con el objetivo de transformar los sistemas productivos y no solo auditar resultados. En 2024, el programa sumó 146.600 nuevas hectáreas, duplicando prácticamente su superficie certificada en dos años, una señal clara del interés del sector.

El foco científico: la huella de carbono

Desde 2023, Arcor trabaja con CREA y UPL en un proyecto de medición de carbono en suelos agrícolas. Los resultados preliminares, obtenidos en 2024, aportaron un dato clave para la toma de decisiones: más del 70% de la huella de carbono del trigo y el maíz proviene del uso de fertilizantes nitrogenados, considerando tanto su fabricación como su aplicación en el campo.

Este hallazgo confirma lo que la ciencia viene señalando: la eficiencia en el uso del nitrógeno es el principal factor para reducir las emisiones por tonelada producida. Por eso, el programa SAI-FSA y el proyecto de carbono funcionan como herramientas complementarias: uno ordena las prácticas; el otro mide su impacto climático.

Si bien Arcor todavía no emite créditos de carbono, la compañía afirma que el objetivo inicial es construir evidencia técnica sólida y sistemas productivos resilientes, antes de avanzar en mercados de compensación.
Impacto comercial

El maíz certificado se utiliza para jarabes, almidones, harinas y sémolas, insumos clave tanto para marcas de consumo masivo como para clientes industriales. El trigo abastece la producción de harinas para galletitas, una de las principales categorías del grupo. La certificación permite a Arcor cumplir con exigencias de trazabilidad de mercados internacionales, reducir riesgos regulatorios y mejorar su perfil ambiental frente a clientes y consumidores.

En un contexto donde las grandes cadenas globales están exigiendo materias primas con menor huella ambiental y mayor transparencia, Arcor apuesta a que la sustentabilidad deje de ser un costo y se transforme en una ventaja competitiva.

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