En 2026 las exportaciones de la Región del Biobío alcanzaron un valor de MMUS 371,8, lo que representa una contracción interanual de ‑8,9%, con una marcada incidencia del sector industrial, que anotó una variación de ‑12,4% frente al mismo mes del año anterior.
Aunque la región continúa siendo un núcleo industrial y agroalimentario de relevancia para Chile, estos resultados muestran un enfriamiento significativo de las ventas externas en el arranque del año, con especial impacto en los envíos de productos alimentarios y derivados industriales.
El rol de la industria alimentaria en Biobío
Si bien el sector de mayor peso sigue siendo la fabricación de celulosa, papel y cartón, junto con los forestales —actividad tradicionalmente dominante en la exportación regional—, el rubro alimenticio mantiene una participación relevante dentro del total exportado.
En la última década la industria alimentaria chilena en su conjunto ha mostrado crecimiento sostenido. A nivel nacional, los envíos del sector sumaron más de US$ 10.000 millones entre enero y septiembre de 2025, destacando aumentos en productos como moluscos, crustáceos, frutas procesadas, jugos y carnes, configurando cifras récord para períodos similares.
En el caso de Biobío, datos del año calendario anterior muestran que frutas procesadas, lácteos y fruta fresca han contribuido al comercio exterior, aunque con participaciones menores frente a la celulosa y maderas; las frutas procesadas representaron aproximadamente un 3,6% de los rubros silvoagropecuarios exportados, mientras que lácteos alcanzaron cerca de 3,3%.
Exportaciones por principales productos
Los productos de mayor volumen en los despachos regionales siguen siendo la celulosa, el jurel entero congelado y la madera aserrada, los cuales representaron conjuntamente más de la mitad del total exportado en el mes.
Sin embargo, en la categoría alimentaria específicamente, el jurel congelado —un pescado tradicionalmente exportado hacia mercados asiáticos y africanos— constituye una parte significativa de los productos enfocados en alimentación. Su demanda en el extranjero, sin embargo, se ha visto afectada por cambios en los patrones de consumo global y variaciones en la logística de comercio internacional tras la pandemia, incrementos de costos y competencia con pescados procesados de otras regiones. Estas dinámicas, si bien no están desagregadas mes a mes para Biobío, reflejan un entorno más desafiante para los productos marinos frescos y congelados en general.
Destino de las exportaciones y contexto internacional
Los principales mercados de destino para los productos desde Biobío en enero de **2026 fueron China, Estados Unidos y Costa de Marfil, que concentraron cerca del 44,9% de las exportaciones totales. China, en particular, fue el país que más incidió negativamente en la caída de las ventas, con una variación de ‑45,9% respecto al año anterior.
Las variaciones en el comercio asiático, especialmente con China, se explican por cambios en la demanda de materias primas y productos alimentarios terminados, ajustes en políticas arancelarias y la reconfiguración de las cadenas logísticas globales. El Tratado Integral y Progresista de Asociación Transpacífico (CPTPP) y otros acuerdos comerciales han venido ajustando los flujos de exportación latinoamericanos hacia mercados de Asia‑Pacífico, lo que genera tanto oportunidades como desafíos para las industrias regionales.
Perspectivas para la industria alimentaria de Biobío
Pese al retroceso registrado a comienzos de 2026, el sector alimentario del Biobío sigue contando con sectores con potencial de crecimiento, como los productos procesados, lácteos, frutas frescas y alimentos marinos. La diversificación de mercados, la inversión en valor agregado y la adopción de certificaciones de calidad son factores clave para revertir la tendencia negativa y potenciar el posicionamiento de Biobío en la canasta exportadora global.
La recuperación del dinamismo exportador en los próximos meses dependerá en gran medida de la evolución de la demanda internacional y de la competitividad de los productos regionales en segmentos alimentarios de alto valor añadido.



