Colombia dio un paso estratégico para posicionar uno de sus ingredientes amazónicos más prometedores en el mercado internacional. El país presentó ante la Unión Europea el expediente técnico y científico que solicita la autorización para comercializar harina de cacay bajo la categoría de Novel Food, el marco regulatorio que controla la introducción de nuevos alimentos en el bloque europeo.
La solicitud fue radicada por el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo, en coordinación con el Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural, y constituye el primer intento formal de Colombia para que un producto originario de la Amazonía sea incluido en la lista de nuevos alimentos autorizados por la Unión Europea. El proceso representa un avance relevante en la estrategia nacional de diversificación exportadora basada en la bioeconomía y en el aprovechamiento sostenible de la biodiversidad.
La ministra de Comercio, Industria y Turismo, Diana Marcela Morales Rojas, destacó que la iniciativa busca demostrar que los recursos naturales del país pueden convertirse en oportunidades de desarrollo económico sostenible con impacto social y ambiental. Según explicó, la eventual aprobación permitiría posicionar el cacay como un ingrediente estratégico dentro del portafolio colombiano de productos naturales de alto valor agregado.
El expediente técnico fue preparado siguiendo los estrictos lineamientos científicos establecidos por la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA). Para cumplir con los requisitos regulatorios, Colombia documentó el consumo seguro del cacay durante al menos 25 años en terceros países, además de presentar información detallada sobre su composición química, perfil nutricional, inocuidad alimentaria, trazabilidad de la cadena productiva, procesos de transformación industrial y criterios de sostenibilidad.
El proceso comenzó en 2024 y ahora entra en una nueva etapa regulatoria. Durante el próximo mes se llevará a cabo la validación administrativa del expediente y, posteriormente, la EFSA iniciará la evaluación científica del ingrediente. Este análisis puede extenderse hasta nueve meses, período en el que especialistas europeos revisarán los datos toxicológicos, nutricionales y tecnológicos asociados al producto.
La estructuración del dossier fue resultado de una colaboración entre entidades públicas, cooperación internacional y empresas del sector privado. El proyecto contó con el apoyo del programa Territorios Forestales Sostenibles (TEFOS), impulsado por la Embajada del Reino Unido y la cooperación alemana GIZ, además de la participación de seis compañías colombianas vinculadas a la cadena de valor del cacay.
Estas empresas aportaron información técnica sobre los procesos industriales, aseguraron la disponibilidad de materia prima y demostraron la viabilidad de escalar la producción bajo estándares internacionales de calidad y seguridad alimentaria.
El cacay (Caryodendron orinocense) es una especie nativa de la Amazonía y la Orinoquía, ampliamente conocida por el valor nutricional de sus semillas. El fruto produce una nuez cuyo contenido de aceite puede superar el 60 %, con alta concentración de ácidos grasos insaturados como omega-6 y omega-9, compuestos asociados con beneficios cardiovasculares y propiedades antioxidantes.
Tras la extracción del aceite, la torta residual se procesa para obtener harina de cacay, un ingrediente con elevado potencial para la industria alimentaria. Estudios nutricionales indican que esta harina puede contener cerca del 40 % de proteína vegetal, además de niveles significativos de fibra dietaria, minerales y aminoácidos esenciales. Estas características la convierten en una materia prima atractiva para formulaciones de alimentos funcionales, productos de panificación, suplementos nutricionales y mezclas proteicas.
Más allá de su valor nutricional, el cultivo de cacay se integra en sistemas agroforestales que contribuyen a la restauración de suelos degradados y a la conservación de la biodiversidad amazónica. La especie también presenta alta adaptabilidad a climas tropicales y puede coexistir con otros cultivos, lo que favorece modelos productivos sostenibles.
Actualmente, la cadena del cacay en Colombia involucra a más de 500 familias campesinas e indígenas, generando ingresos formales y fortaleciendo economías locales en regiones amazónicas y de la Orinoquía.
Si la Unión Europea aprueba su ingreso como Novel Food, la harina de cacay podría abrir nuevas oportunidades comerciales para la agroindustria colombiana y convertirse en un ejemplo replicable de cómo transformar la biodiversidad en innovación alimentaria con impacto global.



