FoodNewsLatam - Quiebra de ARSA sacude industria láctea argentina

Quiebra de ARSA sacude industria láctea argentina

Argentina Lácteos

La Justicia argentina decretó la quiebra de Alimentos Refrigerados Sociedad Anónima (ARSA), la compañía que elaboraba yogures y postres bajo licencia de SanCor Cooperativas Unidas Ltda., tras el fracaso del concurso preventivo iniciado en abril de 2024.

La resolución, dictada en noviembre de 2025 por el Juzgado Comercial N.º 29, Secretaría 58, a cargo del juez Federico Güerri, ordena la liquidación total de activos, inhibición general de bienes y embargo de fondos, cerrando un proceso que deja a unos 400 trabajadores sin empleo y profundiza la crisis estructural del sector lácteo.

ARSA operaba dos plantas estratégicas: una en Arenaza, partido de Lincoln (Buenos Aires), con cerca de 180 empleados, y otra en Monte Cristo (Córdoba), con aproximadamente 200 trabajadores. Ambas instalaciones estaban dedicadas a la producción de yogures y postres refrigerados, categorías que en Argentina representan un segmento relevante del consumo lácteo industrializado. El impacto trasciende lo empresarial y golpea economías regionales históricamente vinculadas a la lechería, como Sunchales y Lincoln, donde la actividad genera empleo directo e indirecto en transporte, servicios y provisión de insumos.

La empresa había sido creada en 2016 para adquirir la división de productos refrigerados de SanCor por una cifra cercana a los US$100 millones, en el marco del proceso de reestructuración de la cooperativa. En 2019, inversores asociados al holding vinculado a Grupo Vicentin y al fondo BAF Capital tomaron el control con la promesa de recapitalizar la operación, modernizar líneas productivas y sostener marcas con fuerte posicionamiento en góndola.

Sin embargo, la situación financiera se deterioró en un contexto macroeconómico adverso. La inflación acumulada superior al 200% interanual en distintos períodos, la caída del consumo masivo y la pérdida de poder adquisitivo comprimieron márgenes en categorías sensibles al precio como yogures y postres. A esto se sumó el encarecimiento de la leche cruda —principal insumo de la industria—, cuyos valores acompañaron la volatilidad cambiaria y los costos energéticos.

Hace dos años y medio, la gestión fue transferida a la firma venezolana Maralac S.A., cuyos directivos también administran La Suipachense. Pese a intentos de reordenamiento operativo, la compañía acumuló deudas con proveedores, transportistas y empleados, con atrasos salariales que se remontaban a 2023 y reiteradas suspensiones de personal. El concurso preventivo no logró las mayorías necesarias para homologar un acuerdo con acreedores, precipitando la quiebra.

En su portafolio, ARSA producía líneas emblemáticas como Yogs, Primeros Sabores y postres tradicionales —flanes caseros, Shimy, Sancorito, Sublime y Vida— que durante décadas ocuparon espacios destacados en el mercado argentino. El segmento de yogures, impulsado por tendencias hacia alimentos funcionales y fortificados con probióticos, había mostrado dinamismo en años anteriores, pero la contracción del consumo masivo afectó los volúmenes.

Referentes sectoriales advierten que, además del contexto económico y programas de control de precios como Precios Justos implementado en 2023, pesaron problemas estructurales: sobreoferta estacional de leche, restricciones intermitentes a exportaciones, desequilibrios en la cadena de pagos y dificultades para acceder a financiamiento competitivo. También influyeron las causas judiciales que involucran a Vicentin, que habrían condicionado eventuales operaciones de venta. Rumores sobre el interés de grupos como Inverlat —propietarios de Havanna—, Werthein o CarVal no prosperaron.

La quiebra de ARSA se suma a un escenario desafiante para la lechería argentina, que procesa más de 10.000 millones de litros anuales y enfrenta tensiones de rentabilidad en toda la cadena. El cierre de estas plantas no solo implica la pérdida de capacidad industrial en productos de mayor valor agregado, sino también un retroceso en marcas históricas que formaron parte del consumo cotidiano, en un mercado que ahora deberá reconfigurarse entre concentración empresarial y búsqueda de eficiencia.

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