El crecimiento sostenido del comercio mundial de plásticos contrasta con un problema estructural que presiona a gobiernos e industrias, en 2024, el intercambio global de estos materiales superó los US$1,1 billones, de acuerdo con la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD).
Sin embargo, cerca del 75% de los plásticos termina como residuo, con impactos directos sobre ecosistemas marinos, suelos y sistemas de salud pública. En este escenario, el Perú busca fortalecer su marco técnico y regulatorio para responder a exigencias ambientales y sanitarias cada vez más estrictas.
El Instituto Nacional de Calidad (Inacal), adscrito al Ministerio de la Producción, instaló el Subcomité Técnico de Normalización de Envase y Embalaje – Plásticos, un espacio especializado que tendrá la misión de desarrollar estándares de calidad para envases plásticos destinados al contacto con alimentos. La iniciativa apunta a reforzar la protección del consumidor, mejorar la competitividad industrial y alinear la producción nacional con estándares internacionales.
Durante la instalación del subcomité, el presidente ejecutivo del Inacal, César José Bernabé Pérez, subrayó que el sector enfrenta retos críticos en sostenibilidad, reciclaje e inocuidad alimentaria. Señaló que los envases cumplen un rol esencial en la seguridad de los alimentos, pero también representan uno de los principales focos de presión ambiental. La adopción de estándares técnicos modernos se vuelve clave para mantener el acceso a mercados internacionales, donde los requisitos sobre materiales, trazabilidad y desempeño ambiental son cada vez más exigentes.
El Subcomité tendrá a su cargo la elaboración de Normas Técnicas Peruanas (NTP) que abarcarán requisitos de calidad e inocuidad, métodos de ensayo, desempeño funcional, ecodiseño, sostenibilidad, muestreo e inspección. Estas normas buscarán armonizar la producción local con referentes globales como ISO, ASTM y UNE, ampliamente utilizados en las cadenas internacionales de valor del sector alimentario y de envases.
Desde una perspectiva técnica, los nuevos estándares permitirán reducir riesgos asociados a la migración de sustancias químicas desde los envases hacia los alimentos, un factor crítico para la salud pública. Estudios internacionales han demostrado que ciertos aditivos y monómeros pueden transferirse a los alimentos si los materiales no cumplen condiciones adecuadas de formulación y control. Asimismo, se busca prevenir fallas estructurales en envases que puedan comprometer la conservación de los productos, generar mermas y aumentar pérdidas posproducción.
Otro eje central será la promoción de materiales y tecnologías alineadas con la economía circular. Las normas impulsarán el uso de envases reciclables, reutilizables o con contenido reciclado, así como criterios de ecodiseño que faciliten su recuperación y valorización. Esto resulta especialmente relevante para la industria alimentaria, donde el envase no solo protege el producto, sino que influye en su vida útil, logística y huella ambiental.
El Inacal brindará asistencia metodológica y soporte técnico para asegurar un proceso de normalización transparente, participativo y coherente con las mejores prácticas internacionales. La Secretaría Técnica estará a cargo del Comité de Plásticos de la Sociedad Nacional de Industrias (SNI), que coordinará el trabajo entre fabricantes de envases, industrias alimentarias, laboratorios, entidades sanitarias y organismos reguladores.
En el subcomité participan empresas líderes como Peruplast, Amcor, Pamolsa, Darnel, Grupo SMI y Tetra Pak, junto con grandes usuarios industriales como Alicorp, Gloria, Nestlé, PepsiCo y Ajeper. También forman parte entidades públicas como PRODUCE, MINAM, MEF y DIGESA, lo que refuerza el carácter multisectorial del proceso.
Además de contribuir al cumplimiento de la Ley N.° 30884 y otras normas ambientales, el Subcomité se perfila como una plataforma clave para fortalecer la competitividad del sector de envases y alimentos en el Perú. En un contexto de mayor escrutinio global, contar con estándares técnicos robustos será determinante para sostener exportaciones, atraer inversiones y avanzar hacia un modelo productivo más seguro y sostenible.



