El mercado de suplementos alimenticios en América Latina superará los 10.500 millones de dólares en 2029, según proyecciones difundidas por la Alianza Latinoamericana de Nutrición Responsable (ALANUR). La categoría, que alcanzó un valor de 7.333 millones de dólares en 2024, crecería cerca de 44% en cinco años, hasta unos 10.538 millones.
Brasil y México concentran alrededor de tres cuartas partes de las ventas regionales, lo que los convierte en los principales destinos de inversión para fabricantes, proveedores de ingredientes y distribuidores. Su peso se explica por el tamaño de su población, la expansión de las cadenas de farmacias y unos marcos regulatorios que han dado más formalidad a la industria.
Elizabeth Díaz, directora ejecutiva de ALANUR, afirmó que en los últimos 15 años el sector pasó de ser un tema de nicho a consolidarse como una industria formal. A su juicio, el reto actual es seguir el ritmo de la ciencia y responder a la demanda de información de los consumidores.
Las vitaminas y los minerales siguen siendo los productos más comunes, pero el crecimiento se concentra en proteínas, probióticos, ácidos grasos, fórmulas de origen vegetal y nutrición deportiva. Este último segmento ya no se dirige solo a atletas: hoy atrae también a personas que hacen ejercicio con regularidad. En Brasil, la nutrición deportiva pasó de 8% a 12% del mercado de salud del consumidor entre 2019 y 2024.
La farmacia se mantiene como el canal dominante. En 2024 concentró 60% de las ventas del mercado latinoamericano de salud del consumidor, que incluye los suplementos. Le siguieron la venta directa, con 12%, y el comercio electrónico, con 9%. Estudios de ALANUR en Chile y Perú muestran que 76% y 75% de los consumidores, respectivamente, compran estos productos en farmacias, y que los profesionales de la salud están entre sus principales fuentes de recomendación. El canal digital, aunque todavía minoritario, crece con rapidez y complica la fiscalización de productos irregulares.
La evolución regulatoria ha sido determinante para el desarrollo del mercado:
- Ecuador creó una categoría específica para suplementos en 2017.
- Brasil publicó su marco regulatorio en 2018.
- El Salvador puso en vigor su normativa en diciembre de 2024.
- Argentina reguló en 2025 las declaraciones de propiedades saludables de estos productos.
A partir de 2028, además, los suplementos tendrán una partida arancelaria propia, la 21.07, dentro del Sistema Armonizado de la Organización Mundial de Aduanas. Esto facilitará la clasificación y el seguimiento estadístico del comercio internacional.
ALANUR ha impulsado la armonización regulatoria en la región. En 2013 presentó una propuesta técnica de la industria ante la Alianza del Pacífico y Centroamérica. En 2016 reunió en Panamá a autoridades de ambos bloques en un foro regional, y en 2017 presentó la primera propuesta de reglamento regional de suplementos para Centroamérica.
Para la industria, la convergencia normativa es clave para reducir costos de registro, agilizar lanzamientos y facilitar el comercio entre países. Las diferencias en las listas de ingredientes permitidos, los límites de nutrientes y las reglas sobre lo que se puede declarar en la etiqueta siguen siendo una barrera para las empresas que operan en varios mercados.
El crecimiento del sector, sin embargo, no implica que todos los productos sean necesarios o eficaces. Su uso debe basarse en la evidencia disponible, las necesidades de cada persona y la orientación de profesionales de la salud. Ese principio también condiciona la credibilidad de la categoría ante consumidores y reguladores.



