FoodNewsLatam - Programa Proteínas Panameñas busca fortalecer industria cárnica y láctea nacional

Programa Proteínas Panameñas busca fortalecer industria cárnica y láctea nacional

Panamá Cárnicos

En un contexto marcado por la volatilidad de los precios internacionales de los alimentos, los efectos del cambio climático sobre la producción agrícola y una creciente presión sobre la seguridad alimentaria, Panamá decidió mover ficha.

El Instituto de Mercadeo Agropecuario (IMA) lanzó una convocatoria formal para activar el programa “Proteínas Panameñas”, una iniciativa estratégica orientada a fortalecer la producción, el procesamiento y la comercialización de proteínas de origen animal producidas en el país.

El punto de partida será una reunión técnica y empresarial que se realizará el miércoles 21 de enero de 2026, en la que participarán compañías vinculadas a la producción y transformación de lácteos, pollo, carne de res y carne de cerdo, además de sus productos derivados. El objetivo es sentar las bases de un nuevo esquema de coordinación público-privada que permita mejorar la planificación del abastecimiento, elevar la competitividad de la agroindustria y reducir la dependencia de importaciones.

La iniciativa llega en un momento clave. De acuerdo con datos del sector agropecuario, Panamá importa una proporción significativa de proteínas animales, especialmente lácteos y carne de cerdo, lo que expone al país a variaciones de precios internacionales, costos logísticos y riesgos de interrupción en las cadenas de suministro. Al mismo tiempo, la producción nacional de carne de pollo y res muestra un potencial de crecimiento que no ha sido plenamente aprovechado por limitaciones en infraestructura, financiamiento y articulación comercial.

El programa Proteínas Panameñas busca precisamente atacar esos cuellos de botella. La reunión del 21 de enero está concebida como un espacio para definir mecanismos de compra, esquemas de planificación de la oferta, estándares de calidad y herramientas de apoyo para pequeños y medianos productores que integran la base de la cadena cárnica y láctea. Para el IMA, el reto no es solo producir más, sino hacerlo de manera eficiente, con trazabilidad y bajo criterios de sostenibilidad.

La dimensión científica también juega un rol central. Las proteínas animales son una fuente clave de aminoácidos esenciales, hierro hemo, vitamina B12 y zinc, nutrientes fundamentales para el desarrollo cognitivo y físico, especialmente en niños y adultos mayores. Estudios de la FAO y la Organización Mundial de la Salud señalan que una ingesta adecuada de proteínas de alta calidad contribuye a reducir la desnutrición, mejorar la respuesta inmunológica y sostener la productividad laboral, un factor que impacta directamente en el crecimiento económico.

El consumo de proteínas en Panamá sigue una tendencia ascendente impulsada por el crecimiento poblacional, la urbanización y el aumento del ingreso per cápita. La industria cárnica y láctea representa miles de empleos directos e indirectos, desde ganaderos y avicultores hasta plantas de procesamiento, transporte refrigerado y puntos de venta. Sin embargo, la falta de una planificación integrada ha generado ciclos de sobreoferta y escasez que afectan tanto a productores como a consumidores.

La convocatoria del IMA apunta a corregir esa ineficiencia estructural. Al sentar en la misma mesa a autoridades y empresas, el programa busca construir una hoja de ruta que permita anticipar la demanda, coordinar volúmenes de producción y mejorar la logística de distribución. Esto podría traducirse en precios más estables, menor desperdicio de alimentos y un mayor margen para invertir en tecnología, sanidad animal y bienestar productivo.

Las empresas interesadas en participar deberán confirmar su asistencia para recibir la información logística del encuentro, incluyendo hora y lugar. Pero más allá de un evento puntual, el lanzamiento de Proteínas Panameñas representa una apuesta de largo plazo: convertir a la producción cárnica y láctea nacional en un pilar de la seguridad alimentaria, la competitividad agroindustrial y el desarrollo económico sostenible del país.

Si la iniciativa logra articular incentivos, estándares y compromisos claros, Panamá podría avanzar hacia un modelo en el que la proteína que llega a la mesa de los hogares no solo sea accesible y nutritiva, sino también un motor de valor agregado y empleo para la economía nacional.

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