Los productores lecheros de México han iniciado una estrategia conjunta para impulsar el consumo de lácteos y reposicionar la leche como una bebida esencial en la alimentación diaria, luego de registrar una caída sostenida en los últimos años.
El objetivo es recuperar terreno frente al crecimiento de bebidas de origen vegetal como las de avena, soya y almendra, que han ganado participación entre los consumidores, especialmente en zonas urbanas.
Diversas organizaciones que integran la cadena láctea nacional participan en esta iniciativa, entre ellas el Consejo Nacional de Fabricantes de Alimentos Balanceados y de la Nutrición Animal (Conafab) y la Comisión Ejecutiva Bovinos Leche. Ambas coinciden en la necesidad de reforzar la comunicación sobre los atributos nutricionales de la leche, destacando su aporte de calcio, proteínas de alta calidad, así como sus estándares de sanidad e inocuidad.
De acuerdo con la Comisión Ejecutiva Bovinos Leche, el consumo de leche líquida en México mostró una tendencia a la baja entre 2023 y 2024, con una disminución de 4.5%, al pasar de 2.6 mil millones a 2.5 mil millones de litros. Esta contracción se asocia, en gran medida, a cambios en los hábitos de consumo y a la percepción de que las bebidas vegetales pueden sustituir nutricionalmente a la leche, algo que el sector considera una desinformación generalizada.
Datos de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural indican que el consumo anual per cápita de leche en México es de 134 litros. Si bien esta cifra representa un aumento frente a los 128 litros registrados hace más de una década, aún se encuentra por debajo de las recomendaciones internacionales. En paralelo, la producción nacional de leche alcanza los 13 mil 333 millones de litros anuales, lo que refleja un crecimiento moderado, pero insuficiente para cubrir plenamente la demanda interna.
La campaña de promoción está orientada, según los organismos participantes, a recuperar a los consumidores que dejaron de tomar leche o redujeron su ingesta por información incorrecta sobre sus efectos en la salud. En esta primera etapa, la estrategia contará con la participación activa de productores de estados clave como Jalisco y Chihuahua, así como de la región de La Laguna, uno de los principales polos lecheros del país.
En un comunicado conjunto, las organizaciones del sector señalaron que México cuenta con una población superior a los 130 millones de personas, lo que representa un mercado con alto potencial para los productos lácteos. No obstante, el consumo per cápita sigue siendo inferior a los 188 litros anuales recomendados por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).
José Luis Munguía, presidente de Conafab, subrayó que el compromiso del sector es fortalecer la producción de proteína animal asequible, de calidad y segura, cuidando la salud y el bienestar de las especies productivas para lograr un crecimiento sostenible de la industria lechera nacional.
Por su parte, la Comisión Ejecutiva Bovinos Leche advirtió que, aunque la producción crece a una tasa promedio anual de 2.1%, este ritmo no es suficiente.
México es actualmente el undécimo productor mundial de leche, con alrededor de 13.5 mil millones de litros en 2024, pero también el segundo mayor importador global de leche equivalente, con 4.3 millones de toneladas, solo por debajo de China.
Jalisco, Coahuila, Durango, Chihuahua, Guanajuato y Veracruz concentran la mayor parte de la producción lechera del país y serán clave en este esfuerzo por fortalecer el consumo interno y reducir la dependencia de importaciones.



