FEMSA y Coca-Cola FEMSA consolidaron su posicionamiento internacional al ser incluidas en el Dow Jones Best-in-Class World Index 2026, elaborado por S&P Dow Jones Indices, la incorporación marca un hito para Coca-Cola FEMSA, que ingresa por primera vez, mientras que FEMSA repite por segundo año consecutivo en este selecto indicador que reconoce a las compañías con mejor desempeño ambiental, social y de gobernanza (ESG).
El índice agrupa al 10% superior de las aproximadamente 2,500 empresas más grandes evaluadas bajo el S&P Global BMI, lo que implica un proceso altamente competitivo basado en la Evaluación de Sostenibilidad Corporativa (CSA). En este contexto, Coca-Cola FEMSA alcanzó 81 puntos, posicionándose entre los líderes globales de su industria, mientras que FEMSA ha mostrado una mejora sostenida en su desempeño ESG, con incrementos relevantes en gestión de energía, residuos y cadena de suministro.
Ambas compañías destacan como las únicas representantes mexicanas del sector de alimentos y bebidas dentro del índice, en un momento en que América Latina busca consolidar su presencia en rankings globales dominados históricamente por empresas europeas y norteamericanas.
Durante 2025, Coca-Cola FEMSA reforzó su estrategia en gestión hídrica, transición energética y economía circular, incluyendo el incremento del uso de materiales reciclados y la expansión de sistemas de recuperación de envases. La compañía mantiene además metas alineadas con iniciativas globales de reciclaje y reducción de huella hídrica, con objetivos como reponer el agua utilizada en sus procesos productivos y avanzar hacia el uso de energías limpias en múltiples plantas de la región.
En paralelo, FEMSA ha fortalecido su estructura de gobernanza y su integración ESG en todas sus unidades de negocio, apoyada por un comité especializado en sostenibilidad, inclusión y diversidad. Con operaciones en más de 18 países y más de 380 mil colaboradores, su escala le permite influir de manera directa en cadenas de valor regionales complejas, desde retail hasta logística y bebidas.
Un elemento diferenciador ha sido la adopción temprana de estándares internacionales de reporte. Coca-Cola FEMSA se posiciona como una de las primeras compañías de bebidas en América Latina en integrar el marco TNFD, ampliando el análisis de riesgos hacia biodiversidad y capital natural, además de cumplir con estándares climáticos globales como los definidos por la ISSB.
Impacto regional en América Latina
La inclusión de ambas empresas en este índice global tiene implicaciones estructurales para América Latina. En primer lugar, eleva el estándar competitivo para el sector de alimentos y bebidas en la región, incentivando a otras compañías a adoptar métricas ESG más rigurosas para acceder a financiamiento internacional y capital institucional.
Asimismo, fortalece la atracción de inversión extranjera hacia mercados latinoamericanos, donde los fondos globales priorizan cada vez más activos con desempeño sostenible comprobado. La presencia de líderes regionales en índices como el de S&P Dow Jones actúa como señal de confianza sobre la madurez corporativa y la transparencia del entorno empresarial.
En términos industriales, estas estrategias están acelerando la adopción de tecnologías limpias, modelos de economía circular y sistemas de trazabilidad digital en toda la cadena de suministro. Esto impacta no solo a grandes corporaciones, sino también a proveedores, recicladores y distribuidores que forman parte del ecosistema productivo.
Además, la escala operativa de Coca-Cola FEMSA —el embotellador más grande del sistema Coca-Cola por volumen— le permite implementar prácticas sostenibles en más de diez países de la región, generando efectos multiplicadores en infraestructura, empleo y gestión ambiental.
En conjunto, el reconocimiento internacional de FEMSA y Coca-Cola FEMSA no solo valida la solidez de sus estrategias, sino que también posiciona a América Latina como un actor cada vez más relevante en la transición global hacia modelos de negocio sostenibles, donde la eficiencia de recursos, la innovación y la gobernanza corporativa se convierten en pilares de competitividad de largo plazo.



