La presencia de productos alimenticios importados en las góndolas argentinas está experimentando una transformación significativa, con una diversificación y competencia inéditas frente a los artículos nacionales, impulsada por la liberalización de la política comercial y el comercio exterior implementado durante 2025 y 2026.
Este fenómeno, que hasta hace poco era apenas perceptible, se ha convertido en una realidad palpable en supermercados y comercios de todo el país, reflejando cambios estructurales en la economía alimentaria local.
Los datos oficiales muestran que entre enero y septiembre de 2025 las importaciones de bienes de consumo, incluidos alimentos procesados, crecieron un 77,4 % respecto al año anterior, explicando alrededor del 16,4 % del total de bienes importados, un récord histórico en la apertura de importaciones en la serie de estadísticas comerciales del país.
Este incremento obedeció a una reducción de barreras arancelarias y regulatorias, junto con la eliminación de restricciones cambiarias que habían limitado la entrada de productos extranjeros durante años. Como resultado, marcas que históricamente tuvieron presencia en Argentina —y que se habían retirado por trabas operativas— ahora regresan con fuerza. Entre ellas figuran productos lácteos uruguayos, como la manteca, dulce de leche y crema de Conaprole, y un abanico de alimentos europeos y latinoamericanos que compiten tanto en precio como en variedad.
El panorama es variado: en el rubro de conservas de pescado, atunes procedentes de Ecuador y otras regiones aparecen con precios que, en varios casos, resultan 15 % a 30 % más bajos que sus equivalentes nacionales. Los alimentos básicos como pastas italianas o albanesas, cafés importados de Europa, chocolates de marcas globales y galletitas con historia también se han vuelto comunes en las estanterías.
El fenómeno se extiende más allá de los productos empaquetados. En frutas y verduras, naranjas y mandarinas desde España, manzanas chilenas y bananas ecuatorianas se suman a la oferta local, especialmente para compensar faltantes estacionales de producción doméstica.
Incluso en el mercado cárnico, un sector tradicionalmente protegido y emblemático de la identidad alimentaria argentina, las cifras muestran un marcado crecimiento de las importaciones de carne vacuna: en 2025 ingresaron cerca de 17.000 toneladas por casi 74 millones de dólares, frente a apenas 2.300 toneladas del año anterior, lo que representa un salto interanual del 580 %. La mayor parte provino de Brasil, seguido por Paraguay y Uruguay.
Este aumento de oferta importada ha influido en la dinámica de precios. En múltiples categorías, los productos foráneos compiten de igual a igual e incluso muestran precios unitarios más bajos que los nacionales, lo cual, según análisis de mercado, responde tanto a economías de escala en países de origen como a menores costos logísticos relativos derivados de la política de apertura.
El Gobierno ha defendido el efecto de esta apertura como un mecanismo para contener la inflación alimentaria y ampliar la oferta al consumidor. Sin embargo, sectores productivos, encabezados por las cámaras industriales, advierten que la presión tributaria y los costos logísticos internos ponen en desventaja a la producción local frente a los alimentos importados, comprometiendo la competitividad de las pymes y de las economías regionales que dependen de cadenas productivas consolidadas.
Este debate se inscribe en un contexto más amplio de reconfiguración del comercio exterior argentino: si bien el país continúa exportando productos agroindustriales con buenos desempeños, la entrada de bienes de consumo final está creciendo más rápido que la de insumos o bienes de capital, una señal de que el intercambio global está cambiando el mapa productivo interno.
En suma, la transformación visible de las góndolas refleja no solo una mayor oferta y variedad para el consumidor, sino también un escenario competitivo complejo que desafía a la industria nacional, fuerza ajustes estratégicos en costos y logística, y plantea nuevas discusiones sobre sostenibilidad, empleo y desarrollo productivo en la economía argentina.



