Uno de cada diez adolescentes argentinos consume suplementos proteicos, según un estudio realizado con 801 jóvenes de entre 12 y 18 años. El 10,7% de los participantes usaba estos productos, sobre todo en forma de barras y proteína en polvo, y solo cuatro de cada diez lo hacían por recomendación de un profesional de la salud.
El hallazgo más llamativo fue que los adolescentes que obtenían más proteínas de los alimentos eran también los que más suplementos consumían. Es decir, el uso de estos productos no parece responder a una carencia en la dieta: se concentra en jóvenes que probablemente ya cubren sus requerimientos. Poco más de la mitad de los participantes consumía con frecuencia alimentos ricos en proteínas, como huevos, carnes, leche, yogur y quesos.
La doctora en Nutrición María Elena Torresani, integrante del grupo Profesionales Expertos en Nutrición Infantil (PROFENI), señaló que, cuando una alimentación adecuada cubre los requerimientos de proteínas, los suplementos pueden ser innecesarios. La especialista recomendó priorizar una dieta variada, suficiente y basada en alimentos. A su juicio, los suplementos deben reservarse para casos específicos, siempre con indicación y supervisión profesional.
Los investigadores destacan además el concepto de matriz alimentaria: la combinación natural de nutrientes y componentes de cada alimento, que influye en la digestión y la absorción y que los suplementos no siempre logran replicar.
El pediatra Omar Tabacco, expresidente de la Sociedad Argentina de Pediatría e integrante de PROFENI, consideró que el debate debería centrarse menos en la cantidad de proteínas y más en la calidad de sus fuentes. En ese sentido, destacó a los lácteos, como el yogur, por su aporte de proteínas de alto valor biológico y de calcio, un nutriente que los adolescentes suelen consumir por debajo de lo recomendado. El yogur, añadió, aporta además microorganismos vivos con beneficios para la salud digestiva, inmunológica y metabólica.
Los resultados reflejan el alcance de la tendencia proteica entre los jóvenes. La popularidad del entrenamiento de fuerza, la influencia de las redes sociales y la expansión de productos que destacan su alto contenido de proteína han llevado los suplementos más allá del deporte profesional, muchas veces sin evaluar antes las necesidades de cada persona.
Para la industria de alimentos y suplementos, el estudio plantea un desafío de comunicación responsable. La nutrición deportiva y los alimentos enriquecidos con proteína crecen de forma sostenida en América Latina. Pero el público adolescente es un segmento sensible, y las autoridades sanitarias y las sociedades científicas piden más cautela en la publicidad y el etiquetado dirigidos a él.
Al mismo tiempo, los hallazgos abren oportunidades para los fabricantes de alimentos con proteína láctea y otros productos con matrices nutricionales completas. Estos pueden presentarse como una forma de cubrir los requerimientos de los jóvenes con la alimentación habitual, sin recurrir a suplementos.
Según los especialistas, el desafío en la adolescencia no es promover más consumo de proteínas sin criterio, sino mejorar la calidad general de la alimentación, con énfasis en la variedad de fuentes, el aporte de calcio y hábitos sostenibles en el tiempo.



