FoodNewsLatam - Escasez de ganado redefine la industria cárnica estadounidense

Escasez de ganado redefine la industria cárnica estadounidense

Estados Unidos Cárnicos

La industria cárnica de Estados Unidos enfrenta una de las mayores presiones de suministro de las últimas décadas debido a la reducción del inventario ganadero, el incremento del costo de la materia prima y los ajustes operativos de los principales procesadores de carne vacuna.

Durante los últimos dos años, el precio del ganado terminado aumentó alrededor de 26%, generando un fuerte impacto en las plantas de sacrificio y procesamiento. La menor disponibilidad de animales para faena obligó a varias compañías a reducir turnos, cerrar instalaciones estratégicas y replantear sus modelos de producción para adaptarse a un mercado con menor oferta.

La situación comenzó a reflejarse en decisiones importantes dentro del sector. JBS cerró su planta de procesamiento de carne en Souderton, mientras que Tyson Foods anunció el cierre de su instalación ubicada en Lexington, Nebraska, una de sus operaciones relevantes para carne de res. Esta planta tenía capacidad para procesar aproximadamente 5.000 cabezas de ganado por día, cerca del 5% del sacrificio diario nacional.

Tyson también redujo operaciones en su planta de Amarillo, Texas, que pasó a trabajar con un solo turno, afectando aproximadamente a 1.700 empleados. Además, la compañía cerró previamente otras instalaciones, como Swift Beef Company en Riverside, California, una unidad dedicada al procesamiento y empaque para cadenas minoristas, que representó la eliminación de cientos de empleos.

Cargill también realizó ajustes con el cierre de una planta de carne molida en Milwaukee, Wisconsin, una decisión vinculada a la presión por la disponibilidad de ganado y el aumento de costos operativos.

En conjunto, los cierres recientes representan la salida de aproximadamente 7.000 cabezas de ganado diarias de la capacidad de procesamiento estadounidense. Considerando que el país procesa actualmente entre 120.000 y 125.000 animales por día, la reducción equivale a una disminución cercana al 5% o 6% de la capacidad nacional.

El problema tiene su origen en una combinación de factores productivos. El inventario total de ganado bovino y terneros se ubicó en niveles históricamente bajos, con cifras no vistas en aproximadamente 75 años. Aunque la caída anual parece moderada, el impacto es mayor en las categorías clave para la reproducción.

El hato de vacas destinadas a producir terneros continúa reducido después de varios años de sequías en regiones ganaderas importantes, especialmente en zonas donde la disponibilidad de pasturas y agua se vio afectada. Durante los períodos más críticos, muchos productores enviaron animales reproductores a sacrificio para enfrentar costos elevados de alimentación y condiciones climáticas adversas.

La recuperación del rodeo será lenta porque depende de ciclos biológicos largos. Una hembra reproductora requiere tiempo para producir nuevos terneros y estos deben pasar por etapas de crecimiento antes de llegar al mercado de engorde y sacrificio.

Mientras la oferta se ajusta, los precios continúan aumentando. Las proyecciones para 2026 anticipan que el ganado alimentado alcance valores récord, superando los 235 dólares por cada 100 libras de peso vivo. En comparación con los aproximadamente 187 dólares registrados en 2024, el incremento acumulado supera el 26%.

Para los procesadores, este aumento tiene consecuencias directas. En un animal terminado de aproximadamente 1.400 libras, el costo de adquisición pasó de unos 2.620 dólares por cabeza en 2024 a valores cercanos a 3.300 dólares en 2026.

El ganado representa entre 80% y 90% de los costos principales de una planta procesadora, por lo que cada incremento afecta márgenes, precios finales y estrategias de abastecimiento.

La industria ahora enfrenta el desafío de equilibrar una demanda sólida de carne vacuna con una oferta limitada. Restaurantes, supermercados y fabricantes de alimentos procesados podrían continuar trasladando parte de estos aumentos al consumidor mientras los productores trabajan en reconstruir el inventario ganadero estadounidense.

|