En mayo de 2026, el Instituto Nacional de Defensa de la Competencia y de la Protección de la Propiedad Intelectual de Perú ejecutó un fallo que cerró uno de los procesos de propiedad intelectual más largos y complejos de la industria alimentaria latinoamericana: otorgó a Gloria el registro exclusivo de la marca Pure Life para la clase 32 —que comprende aguas minerales, gaseosas, jugos y bebidas sin alcohol— por un plazo de diez años renovables.
El fallo pone fin a una disputa que comenzó en mayo de 2017 y que involucró a dos de las corporaciones alimentarias más poderosas del mundo.
El conflicto se activó cuando Gloria solicitó ante el Indecopi el registro de Pure Life en la clase 32. Tres meses después, la multinacional suiza Société des Produits Nestlé presentó una oposición formal desde Ginebra, sustentada en dos argumentos. El primero: un derecho preferente derivado de acciones de cancelación que Nestlé había iniciado contra registros anteriores de la misma denominación en Perú, lo que a su juicio le otorgaba prioridad para reclamar el signo. El segundo: la aplicación del artículo 7 de la Convención General Interamericana de Protección Marcaria de Washington de 1929, que permite oponerse al registro de una marca en un país cuando ya existe un registro previo en otro Estado miembro. Nestlé argumentó además que era titular de Pure Life en Estados Unidos desde 2005, y que Gloria —por operar en el mismo sector— conocía o debía conocer esa titularidad.
La primera instancia administrativa del Indecopi rechazó la oposición de Nestlé en 2018, considerando que sus argumentos no tenían sustento suficiente. La empresa suiza apeló y obtuvo un giro en segunda instancia: la Sala de Propiedad Intelectual reconoció los registros estadounidenses de Pure Life desde 2005, determinó que había coincidencia entre los signos en disputa y concluyó que Gloria podía razonablemente conocer esos registros internacionales, revocando la decisión y denegando el registro. La empresa peruana no aceptó ese resultado y llevó el caso al Poder Judicial.
En septiembre de 2022, el juzgado de primera instancia validó la posición del Indecopi, respaldando la decisión contraria a Gloria. Pero el caso volvió a girar en junio de 2024 cuando una sala superior anuló parcialmente esa resolución y ordenó un nuevo pronunciamiento. En enero de 2026, la Corte Suprema declaró improcedente el recurso de casación presentado por el propio Indecopi, consolidando el fallo favorable a Gloria y dejando sin margen de reversión la decisión judicial.
Para la industria de alimentos y bebidas de América Latina, el caso trasciende la anécdota corporativa. Ilustra con precisión los riesgos regulatorios que enfrentan las empresas cuando expanden portafolios hacia categorías donde operan marcas globales consolidadas, y el valor estratégico de los sistemas de propiedad intelectual como mecanismo de protección de activos intangibles. Pure Life es la marca de agua embotellada más vendida del mundo, con presencia en más de 100 países y volúmenes de distribución que la posicionan como el producto de consumo masivo de mayor alcance geográfico en la categoría de bebidas. Que Gloria haya logrado su registro en Perú para la clase 32 no implica competencia directa con el agua Pure Life de Nestlé, sino la habilitación legal para utilizar esa denominación en productos de bebida dentro del territorio peruano, un activo que el Grupo Gloria podrá capitalizar en su estrategia de expansión en el mercado de bebidas sin alcohol de la región.



