FoodNewsLatam - Cómo ALPI duplicó su producción de lactosa y redujo a la mitad el uso de agua

Cómo ALPI duplicó su producción de lactosa y redujo a la mitad el uso de agua

Internacional Lácteos

En el procesamiento industrial de suero, pocas decisiones tecnológicas tienen tanto impacto simultáneo sobre la eficiencia, la calidad del producto y la huella ambiental como el diseño del sistema de separación. El caso de ALPI —la mayor planta de secado de leche de Austria en términos de volumen, con alrededor de 50 empleados— lo demuestra con cifras concretas.

Especializada en suero en polvo, lactosa y otros derivados lácteos, ALPI opera de forma continua las 24 horas. Para este tipo de instalaciones, la estabilidad del proceso y la capacidad de adaptarse a variaciones en la materia prima no son ventajas competitivas menores: son condiciones de sobrevivencia industrial. El suero es un ingrediente perecedero, y cualquier interrupción no programada compromete tanto la calidad del producto como los márgenes operativos.

La empresa implementó un sistema de lavado en tres etapas basado en decanters centrífugos, tecnología que viene utilizando desde hace más de 25 años. El proceso funciona así: la lactosa cristalizada se somete a una separación progresiva del licor madre. En cada etapa, se incorporan corrientes de agua fría que desplazan impurezas —proteínas, ácido láctico, minerales— y aumentan gradualmente la pureza y el contenido de sólidos. El primer decanter separa la melaza azucarada del suero parcialmente desazucarado. Los dos siguientes completan el lavado e incrementan la concentración de sólidos antes del secado en lecho fluidizado.

Los resultados reconfiguran el perfil productivo de la planta. La producción de lactosa se duplicó sin incorporar personal adicional. El consumo de agua cayó aproximadamente un 50%. El contenido de sólidos en el jarabe pasó de 5–6% a 14–17%, mientras que en la melaza parcialmente desazucarada subió de 22% a 36–39%. Este incremento en materia seca reduce directamente el trabajo requerido en la etapa de evaporación, con el consecuente ahorro energético.

Hay un efecto adicional que merece atención especial: el aumento del contenido proteico en el suero parcialmente desazucarado eleva su valor comercial como subproducto. En mercados donde la valorización de los co-productos es cada vez más determinante para la rentabilidad del procesamiento lácteo, este tipo de resultado tiene implicaciones que van más allá del proceso puntual.

La reducción conjunta del consumo de agua y de energía también se tradujo en una menor huella de carbono para la operación, lo que le permitió a ALPI acceder a financiamiento del Ministerio Federal de Acción Climática de Austria. En un contexto regulatorio europeo que endurece progresivamente sus exigencias ambientales, esta dimensión del caso cobra relevancia estratégica.

En cuanto a la confiabilidad operativa —un factor crítico en procesos continuos con materia prima perecedera— la implementación de un rotor de repuesto redujo los tiempos de mantenimiento de uno o dos días a aproximadamente hora y media. La flexibilidad para procesar distintos tipos de suero y ajustar configuraciones según las condiciones de operación fue determinante para mantener una separación precisa y consistente a lo largo del tiempo.

El caso ilustra un principio que gana terreno en la industria láctea: la optimización de las etapas de separación no es únicamente una cuestión de ingeniería de proceso, sino una palanca para mejorar simultáneamente la eficiencia operativa, la calidad del producto, el valor de los subproductos y el desempeño ambiental. Esas cuatro dimensiones, alineadas en una sola intervención tecnológica, definen el tipo de competitividad que el sector demanda hoy.

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