FoodNewsLatam - El potasio, aliado clave para reducir sodio y controlar la hipertensión

El potasio, aliado clave para reducir sodio y controlar la hipertensión

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La hipertensión arterial se ha consolidado como uno de los mayores desafíos de salud pública del siglo XXI y, al mismo tiempo, como un campo de interés creciente para la industria de alimentos y bebidas.

Estudios internacionales coinciden en que una dieta rica en potasio desempeña un papel determinante para contrarrestar los efectos del sodio, favorecer su eliminación por vía renal y contribuir al control de la presión arterial, una condición que afecta a millones de personas en todo el mundo.

De acuerdo con estimaciones globales, alrededor de 1.280 millones de adultos viven con presión arterial elevada, una condición que incrementa de forma significativa el riesgo de enfermedades cardiovasculares, accidentes cerebrovasculares y daño progresivo en órganos vitales como el riñón. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha advertido que el exceso de sodio en la dieta es uno de los principales factores modificables detrás de esta epidemia silenciosa.

En América Latina, el panorama es especialmente relevante. Los patrones de consumo caracterizados por alimentos ultraprocesados, snacks salados y bebidas con alto contenido de sodio han elevado la exposición poblacional. En México, por ejemplo, la hipertensión está asociada con alrededor de 50 mil muertes anuales, según datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), lo que subraya la urgencia de estrategias preventivas que integren nutrición, reformulación y educación alimentaria.

El equilibrio sodio-potasio: una clave fisiológica

Desde el punto de vista científico, el sodio —presente principalmente en la sal— influye directamente en la retención de líquidos y en el aumento del volumen sanguíneo, elevando así la presión arterial cuando se consume en exceso. El potasio, en contraste, actúa como un contrapeso fisiológico: promueve la excreción de sodio a través de la orina, relaja las paredes de los vasos sanguíneos y contribuye a mantener un equilibrio electrolítico saludable.

Una investigación financiada por la OMS, que analizó cinco ensayos clínicos aleatorizados y 14 estudios de cohorte, concluyó que la reducción de la ingesta de sodio disminuye la presión arterial sin provocar efectos adversos en los lípidos sanguíneos, las catecolaminas ni la función renal. Cuando esta reducción se acompaña de un mayor consumo de potasio, el impacto positivo es aún más significativo.

Implicaciones para la industria de alimentos y bebidas

Este cuerpo de evidencia científica abre oportunidades estratégicas para el sector. La reformulación de productos con menor contenido de sodio, el uso de sales modificadas y la incorporación de ingredientes naturalmente ricos en potasio —como frutas, vegetales, legumbres y ciertos tubérculos— se perfilan como tendencias con alto potencial de crecimiento. Asimismo, los suplementos alimenticios y bebidas funcionales orientadas a la salud cardiovascular ganan terreno entre consumidores cada vez más informados.

Para la industria latinoamericana, el reto no es solo tecnológico, sino también comunicacional. Traducir la ciencia en mensajes claros, respaldados por evidencia y alineados con regulaciones sanitarias, será clave para generar confianza y diferenciación en el mercado. En un contexto de mayor presión regulatoria y consumidores más conscientes, el potasio deja de ser un nutriente secundario para convertirse en un protagonista de la innovación nutricional.

En definitiva, avanzar hacia dietas con menos sodio y más potasio no solo representa una recomendación de salud pública, sino una oportunidad concreta para que la industria de alimentos y bebidas contribuya activamente al bienestar de la población, sin perder de vista la competitividad, la sostenibilidad y la evolución de las preferencias del consumidor latinoamericano.

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