Food News Latam - J. Macêdo prepara nuevo ciclo de inversiones enfocado en valor agregado

J. Macêdo prepara nuevo ciclo de inversiones enfocado en valor agregado

Brasil

J. Macêdo, la tercera mayor procesadora de trigo de Brasil y dueña de marcas como la harina Dona Benta y las pastas Petybon, prepara un nuevo ciclo de inversiones de cinco años centrado en productos de mayor valor agregado. El monto aún no está definido, pero su director presidente, Irineu José Pedrollo, señaló que la intención es superar los 800 millones de reales del ciclo que termina en 2026.

Ese ciclo incluyó la modernización de unidades existentes y la construcción de dos nuevas plantas. La más relevante es el molino de Londrina, en Paraná, inaugurado en marzo, que representa alrededor de 15% de la capacidad de la compañía. La otra es una fábrica de pastas y mezclas en Horizonte, Ceará, cerca del molino que la empresa opera en el puerto de Fortaleza.

La nueva etapa priorizará productos prácticos y fáciles de preparar, además de reforzar el portafolio encabezado por Dona Benta. El plan también incluirá automatizar y modernizar las plantas. Pedrollo advirtió, sin embargo, que el alto costo del financiamiento en Brasil limita el ritmo de las inversiones.

La estrategia responde a un contexto de márgenes presionados. En 2025, la empresa registró ingresos brutos de 3.760 millones de reales, casi 5% más que el año anterior. Pero 2026 ha sido un año difícil: en el trimestre de abril a junio, los ingresos cayeron 3,7% y la utilidad neta se redujo 55,3%. Para el cierre del año, la compañía prevé moler más volumen, aunque con un crecimiento de ingresos de 2% como máximo.

Entre los factores de presión figuran:

- Los cambios tributarios.
- La volatilidad del precio del trigo.
- La tabla de fletes.
- Un aumento de hasta 50% en el costo de los empaques, por el encarecimiento de las resinas petroquímicas en medio de tensiones geopolíticas.
- La adaptación a la nueva jornada laboral tras el fin de la escala de seis días de trabajo por uno de descanso.

El abastecimiento de trigo es otro desafío. La producción brasileña del cereal cayó más de 30% este año y el país registró las mayores importaciones en tres décadas. La escasa oferta nacional y la competencia con el maíz de segunda cosecha podrían llevar a reducir la molienda en Londrina, por el costo de llevar trigo hasta esa región.

Pedrollo no cree que Brasil llegue a autoabastecerse de trigo, por la inestabilidad del clima. Para él, el modelo ideal de crecimiento sería producir para exportar, no solo para sustituir importaciones. Brasil es uno de los mayores importadores mundiales del cereal y Argentina es su principal proveedor, lo que expone a la industria molinera a las cosechas del país vecino y al tipo de cambio.

El ejecutivo prevé además que la industria crezca más en las regiones Norte y Nordeste, donde la empresa ha reforzado su presencia industrial.

El giro hacia el valor agregado refleja una tendencia en la industria molinera latinoamericana. Ante la volatilidad del costo de la materia prima y la presión sobre el precio de productos básicos como la harina, las empresas buscan crecer en mezclas listas para preparar, pastas especiales y productos de conveniencia. Estas categorías dejan más margen y fortalecen sus marcas frente a las marcas propias de los supermercados.

Para J. Macêdo, una empresa de capital cerrado que publica resultados trimestrales, el próximo ciclo de inversiones será clave para consolidar su posición en un mercado donde la eficiencia industrial y la diferenciación de producto son determinantes.

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