La gigante suiza Nestlé, la mayor empresa de alimentos y bebidas del mundo, enfrenta uno de los giros estratégicos más profundos de su historia corporativa: anunció que se retirará del negocio global de helados, en medio de una reestructuración que busca concentrar sus recursos en segmentos de mayor crecimiento y rentabilidad.
Esta decisión ha encendido alertas en mercados clave como el peruano, donde marcas como D’Onofrio tienen una presencia centenaria y fuerte conexión con los consumidores locales.
El plan de venta de la división de helados está en “negociaciones avanzadas” con Froneri, la empresa conjunta que Nestlé tiene con el fondo PAI Partners y que actualmente opera múltiples marcas en el mundo, incluyendo a Häagen‑Dazs y Drumstick. La transacción, valorada en alrededor de US$ 1 300 millones por las marcas involucradas, podría concretarse entre 2026 y 2027, extendiéndose en un proceso de transición gradual en diversos mercados globales.
D’Onofrio, la icónica marca peruana fundada en 1897 y adquirida por Nestlé en 1997, produce helados, chocolates, panetones y golosinas; sin embargo, la empresa no ha emitido una decisión específica sobre su futuro en el portafolio peruano. En su comunicado, Nestlé señaló que está “evaluando detalles y próximos pasos en Perú” y que informará oportunamente conforme avance el proceso, dejando abierta la posibilidad de que la marca permanezca bajo un nuevo esquema de gestión alineado con la estrategia global.
Reestructuración estratégica y rendimiento financiero
El replanteamiento del negocio de helados forma parte de una transformación más amplia impulsada por el CEO Philipp Navratil, quien asumió el liderazgo tras una serie de cambios en la alta dirección de la compañía. Navratil ha redirigido el enfoque de Nestlé hacia cuatro pilares: café, nutrición, cuidado de mascotas y alimentos y snacks, segmentos que representan aproximadamente el 70 % de la facturación total y que, según la compañía, ofrecen mayores oportunidades de crecimiento sostenido.
Los resultados financieros de Nestlé de 2025 confirman el contexto desafiante que enfrenta: aunque registró un crecimiento orgánico de ventas, el beneficio neto se redujo alrededor de un 17 % respecto al año anterior, situándose en poco más de CHF 9 000 millones (aproximadamente € 9 900 millones), presionando a la empresa a optimizar su cartera de productos y cortar actividades menos rentables.
Parte de esta optimización incluye un ambicioso plan de eficiencia operativa que contempla la reducción de aproximadamente 16 000 puestos de trabajo en todo el mundo hasta finales de 2027, principalmente en áreas administrativas y funciones corporativas, junto con iniciativas para automatizar procesos y aplicar inteligencia artificial en funciones de planificación y producción.
Impacto en el mercado de helados y aguas
La decisión de Nestlé de abandonar el negocio de helados sigue una tendencia en la industria global de bienes de consumo, donde otras firmas también han escindido unidades de productos estacionales o con cadenas de suministro complejas. La producción y distribución de helados requiere inversiones significativas en logística de frío y gestión de stocks, factores que, según ejecutivos de la empresa, los apartan de las prioridades estratégicas actuales.
En paralelo, Nestlé está evaluando la venta de su división de aguas premium, que incluye marcas como Perrier, San Pellegrino, PureLife y otras, unidad que representa alrededor del 3,5 % de sus ingresos totales. Esta posible desinversión se enmarca en una estrategia de simplificación de la estructura corporativa y de respuesta a crecientes cuestionamientos sobre sostenibilidad y uso de recursos hídricos en el sector.
Perspectivas para D’Onofrio y el mercado peruano
Aunque el destino final de D’Onofrio aún no está definido, la operación con Froneri y las conversaciones en curso abren la posibilidad de que la marca continúe en el mercado bajo nueva administración o estructura asociativa. Analistas locales señalan que, por su valor histórico y su posicionamiento en Perú, D’Onofrio podría ser atractiva para operadores especializados en productos congelados o incluso para alianzas estratégicas regionales.
Este movimiento estratégico de Nestlé no solo reconfigura su presencia global en categorías icónicas, sino que también redefine el mapa competitivo en segmentos tradicionales, impulsando a las marcas a buscar innovaciones comerciales y operativas para sostener el crecimiento en un entorno cada vez más exigente.



