El mercado brasileño de suplementos dietéticos atraviesa una fase de expansión acelerada. Entre 2019 y 2023, el sector creció cerca de 70%, impulsado por la mayor conciencia sobre salud, la popularización del fitness y la masificación del comercio electrónico.
Las proyecciones indican que la industria podría alcanzar ingresos por 9.600 millones de reales hacia 2028, consolidando a Brasil como uno de los mayores mercados de América Latina en nutrición especializada.
El dinamismo responde a múltiples factores. Tras la pandemia, aumentó el interés por reforzar el sistema inmunológico, mejorar la composición corporal y optimizar el rendimiento físico. Vitaminas como la D y la C, minerales como el zinc y el magnesio, además de proteínas en polvo, creatina y fórmulas pre-entrenamiento, registraron incrementos sostenidos en ventas. La digitalización del retail y la expansión de marketplaces facilitaron el acceso directo al consumidor, ampliando la oferta más allá de farmacias y tiendas especializadas.
Sin embargo, el crecimiento acelerado también encendió alertas entre profesionales de la salud. Diversos estudios clínicos señalan que la suplementación sin diagnóstico previo puede generar efectos adversos. El consumo excesivo de vitamina D, por ejemplo, se asocia con hipercalcemia y alteraciones renales; la sobrecarga de hierro puede provocar trastornos gastrointestinales y daño hepático; y el uso indiscriminado de proteínas concentradas puede incrementar la carga renal en personas con predisposición a enfermedad renal crónica.
El nutricionista Carlos Antonio do Val advierte que el fenómeno de la “automedicación nutricional” se ha intensificado con la influencia de redes sociales, donde recomendaciones generalizadas suelen sustituir la evaluación individual. La individualidad biológica —edad, sexo, composición corporal, nivel de actividad física y antecedentes clínicos— determina requerimientos específicos que no pueden estandarizarse en cápsulas universales.
Brasil cuenta con un marco regulatorio para suplementos alimenticios que establece límites máximos de micronutrientes y exige rotulado claro. No obstante, la fiscalización enfrenta el desafío de un mercado digital fragmentado y de importaciones directas al consumidor. En paralelo, la industria formal invierte en investigación, certificaciones de calidad y desarrollo de formulaciones con mayor biodisponibilidad, como proteínas aisladas de suero con alto valor biológico o creatina monohidratada con respaldo científico en fuerza y potencia muscular.
Desde el punto de vista fisiológico, la evidencia respalda la utilidad de ciertos suplementos en contextos específicos: la creatina muestra beneficios consistentes en el aumento de masa magra y rendimiento anaeróbico; los ácidos grasos omega-3 pueden contribuir a la salud cardiovascular; y la suplementación con hierro es clave en casos de anemia diagnosticada. Sin embargo, cuando la dieta cubre adecuadamente los requerimientos, la ingesta adicional no necesariamente mejora resultados y puede alterar el equilibrio metabólico.
El mercado brasileño también refleja una sofisticación creciente del consumidor. La demanda se orienta hacia productos “clean label”, libres de azúcares añadidos y con trazabilidad de ingredientes. Las empresas responden con inversiones en tecnología de encapsulación, proteínas vegetales y fórmulas personalizadas basadas en análisis genéticos o biomarcadores.
Ante un escenario que podría duplicar su tamaño en menos de una década, el consenso entre especialistas es claro: la suplementación debe integrarse como herramienta estratégica dentro de un plan nutricional estructurado. La evaluación profesional permite determinar deficiencias reales, ajustar dosis y monitorear parámetros clínicos, reduciendo riesgos hepáticos, renales o metabólicos.
El auge del sector representa una oportunidad económica significativa, pero su sostenibilidad dependerá del equilibrio entre innovación, regulación efectiva y educación del consumidor. En un mercado cada vez más competitivo, la credibilidad científica y la orientación técnica serán determinantes para transformar el crecimiento en bienestar real y duradero.



