En la inauguración de la 36ª Feria Agropecuaria Nacional, el ministro de Agricultura de la República Dominicana, Francisco Oliverio Espaillat Bencosme, lanzó un claro llamado a los productores para que integren la tecnología, la mecanización y la innovación como pilares de una agricultura moderna y resiliente, ante los desafíos que impone el cambio climático y las presiones económicas globales.
Espaillat, ingeniero agrónomo con más de 30 años de experiencia en el sector —especialmente en el cultivo de arroz y en procesos de modernización tecnológica— enfatizó que “ya no basta con dejar todo a la naturaleza”. Subrayó que la adopción de herramientas tecnológicas permite optimizar el uso de recursos como agua, semillas y fertilizantes, y facilita labores que tradicionalmente han sido manuales y altamente dependientes de condiciones climáticas.
El ministro destacó que el sector agropecuario dominicano mantiene su relevancia económica, reflejada en un crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) sectorial del 3.7 % en 2025, mientras las exportaciones agropecuarias aumentaron un 10.1 %, superando los 3 600 millones de dólares en la balanza comercial del país. Estos resultados, sostuvo, acercan a la República Dominicana a la meta de hambre cero y demuestran avances en productividad y apertura de nuevos mercados.
Presión climática y la urgencia de modernización
Los efectos del cambio climático se traducen en variabilidad de humedad, olas de calor y eventos extremos como sequías e inundaciones, que amenazan la estabilidad de los sistemas de producción agrícola en el Caribe. Estudios recientes señalan que sin la incorporación de tecnologías de adaptación —como sistemas avanzados de riego, sensores de humedad o agricultura de precisión— las pérdidas de rendimiento podrían intensificarse en las próximas décadas.
La agricultura dominicana enfrenta también presiones por costos operativos y logísticos, que pueden limitar la capacidad de inversión en innovación. No obstante, iniciativas recientes indican un creciente interés en fortalecer la infraestructura productiva. Por ejemplo, proyectos respaldados por organizaciones internacionales y el propio Estado han desarrollado programas de modernización que incluyen financiamiento para maquinarias, modernización de laboratorios e investigación aplicada dirigida a mejorar la competitividad de los productores.
Productividad y sostenibilidad como objetivos complementarios
Para que las inversiones en tecnología generen beneficios reales, los productores deben combinar eficiencia con sostenibilidad. El uso de sistemas inteligentes de riego, herramientas de agricultura de precisión o maquinaria de alta eficiencia puede reducir el desperdicio de agua y energía y, al mismo tiempo, aumentar los rendimientos por hectárea. Estas prácticas se alinean con los objetivos de seguridad alimentaria, competitividad y preservación del medio ambiente.
La mecanización, lejos de desplazar la mano de obra, tiene el potencial de mejorar las condiciones de trabajo en el campo y atraer talento joven a un sector que históricamente ha enfrentado dificultades para retener profesionales técnicos. La combinación de tradición productiva con nuevas capacidades tecnológicas puede posicionar al agro dominicano como un sector dinámico y competitivo en la región.
Políticas públicas y colaboración intersectorial
Espaillat también hizo un llamado a la implementación de políticas públicas integrales que incentiven la inversión, promuevan la formación técnica y faciliten el acceso a financiamiento especializado. Este enfoque no solo potenciaría la productividad interna, sino que también consolidaría la participación de la República Dominicana en mercados internacionales de alimentos frescos y procesados.
El fortalecimiento de la agricultura dominicana pasa, por tanto, por una visión que integre ciencia, tecnología y políticas públicas eficientes, capaces de responder a las necesidades de un sector que representa una parte significativa de la economía nacional y que juega un papel esencial en la seguridad alimentaria del país y su proyección exportadora.



