FoodNewsLatam - San Ignacio cambia de dueño tras 85 años de historia láctea

San Ignacio cambia de dueño tras 85 años de historia láctea

Argentina Confitería

El mapa de la industria láctea argentina vuelve a moverse. San Ignacio, la firma santafesina que desde 1939 elabora dulce de leche en Rosario y su zona de influencia, pasó a manos del grupo mexicano Mexicana de Industrias y Marcas (MIYM), en una operación que se cerró tras varias semanas de negociación y que marca la tercera adquisición del conglomerado azteca en el sector lácteo local durante el mismo año.

Luego de haberse quedado antes con Lácteos Aurora y Lácteos Karina, la compra confirma un patrón de consolidación que se repite en toda la cadena láctea regional: grupos con espalda financiera internacional absorben marcas históricas de capital familiar que, pese a construir posiciones exportadoras sólidas, enfrentan limitaciones de escala para sostener inversión en plantas, logística internacional y desarrollo de nuevos mercados.

San Ignacio encaja en ese perfil con precisión: es hoy la firma líder en exportaciones argentinas de dulce de leche, un producto que el Código Alimentario Argentino regula con exigencia técnica —máximo 30% de humedad, entre 6 y 9 gramos de grasa y un mínimo de 5 gramos de proteína por cada 100 gramos— y que exige certificaciones sanitarias específicas para ingresar a mercados de alta exigencia regulatoria como la Unión Europea, que la compañía obtuvo tempranamente dentro del sector.

La operación también trajo un cambio en la conducción ejecutiva: Alejandro Reca, vinculado a la marca durante casi 15 años, primero en el equipo gerencial y luego como accionista y gerente general, dejó la compañía tras encabezar el proceso de venta. En su despedida sostuvo que la empresa queda mejor preparada para la etapa que se abre, tanto en el mercado interno como en el frente exportador.

La historia societaria de San Ignacio ya había tenido giros similares: en 2011 pasó a manos del grupo francés Laiteries Hubert Triballat, y dos años después volvió a control argentino bajo el liderazgo de Reca junto a Alejandro Bertín y Diego Temperley, gestión que profundizó justamente el perfil exportador que hoy la vuelve un activo codiciado.

Ese recorrido internacional arrancó en 1978 con el primer embarque a Alemania y se expandió con el correr de las décadas hacia mercados tan diversos como Japón, Nueva Zelanda, Israel, Canadá, Estados Unidos, España, Italia, Vietnam y Francia, además de una presencia consolidada en Chile, Brasil, Uruguay y Bolivia.

Detrás de esa capilaridad comercial hay una estructura productiva que se fue trasladando dentro de Santa Fe: la elaboración de dulce de leche se mudó a Sauce Viejo en 1997, y un año después se sumó una planta en Hipatía dedicada a quesos, entre ellos el queso azul, otro de los productos que la marca posicionó en mercados exigentes. Esa combinación de dulce de leche y quesos de pasta especial le permitió a la compañía diferenciarse de competidores locales enfocados casi exclusivamente en el consumo doméstico.

Para la industria, el desembarco de MIYM confirma que el capital extranjero identifica en el dulce de leche un producto con potencial de escalamiento internacional todavía subexplotado, apalancado en el reconocimiento que ganó Argentina como origen de referencia dentro del comercio mundial de lácteos. Con 85 años de trayectoria y presencia comercial en más de 15 países.

San Ignacio pasa ahora a integrar un portafolio regional que el grupo mexicano construye con series de adquisiciones sucesivas, un movimiento que abre interrogantes sobre si el perfil exportador que definió a la marca se mantendrá como eje central de su estrategia bajo la nueva conducción.

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