El mayor evento deportivo del planeta no se gana solo en la cancha. Mientras 48 selecciones compiten por el título en Canadá, Estados Unidos y México, la industria de alimentos y bebidas libra su propio partido — y va ganando con cifras históricas.
Los bares y restaurantes de Brasil proyectan facturar 2,420 millones de reales durante el torneo, un crecimiento del 15.7% frente a los 2,090 millones registrados en Qatar 2022, según la Confederación Nacional del Comercio de Bienes, Servicios y Turismo. A escala global, Forbes y la Organización Mundial del Comercio estiman que los visitantes gastarán alrededor de 2,400 millones de dólares en restaurantes, bares y hoteles durante la competencia, dentro de un impacto económico mundial que la propia FIFA proyecta en 80,100 millones de dólares.
Para los hoteles, el Mundial 2026 está siendo un catalizador sin precedentes en el segmento de alimentos y bebidas. Un estudio de la consultora JLL con el apoyo del Foro de Operadores Hoteleros de Brasil y Resorts Brasil revela que en establecimientos de categoría superior, las operaciones de alimentos y bebidas representaron el 26.9% de los ingresos totales del hotel en 2024. Durante el torneo, esa participación se dispara. Olivier Hick, director de operaciones de Accor Brasil — cadena que opera más de 300 hoteles en el país y registró más de 1,200 millones de reales en ingresos de alimentos y bebidas — confirmó que algunos de sus bares han triplicado sus ingresos durante los partidos del Mundial.
El hotel Ibis Morumbi en São Paulo habilitó zonas especiales para los aficionados que ahora operan a plena capacidad incluso en días sin partidos.
El fenómeno tiene una lógica estadística consolidada. La Confederación Nacional del Comercio documenta lo que el sector llama el "premio Copa": en años de Mundial, los bares y restaurantes crecen en promedio 5.4% más en el bimestre junio-julio que en períodos equivalentes sin torneo. Pero 2026 supera esa tendencia histórica por factores adicionales: los partidos de Brasil se disputan en horario vespertino y nocturno en el huso horario de Brasilia, exactamente el período de mayor movimiento de los establecimientos de alimentación. Esa coincidencia es un multiplicador de tráfico que las ediciones europeas o asiáticas no tenían.
El perfil del consumidor durante el Mundial también trabaja a favor de la industria. El 58% de los brasileños espera aumentar su consumo de alcohol durante el torneo y el 73% prevé consumir cerveza durante los partidos, los porcentajes más altos entre los países analizados por los patrocinadores del evento. Esos datos explican por qué Ambev — que obtiene cerca del 78% de sus ingresos en países clasificados al Mundial — fue señalada por Citi como uno de los escenarios estructurales de demanda de cerveza más sólidos de los últimos años. La cadena Minor Hotels proyecta un incremento de entre 12% y 30% en sus ingresos de alimentos y bebidas dependiendo del perfil y ubicación de cada establecimiento.
Para julio, con vacaciones escolares en Brasil y octavos de final del torneo en juego, los hoteles orientados al turismo proyectan un crecimiento de ingresos de hasta 50% frente al mismo mes de 2025. La gastronomía dejó de ser un servicio complementario de la hotelería para convertirse en su principal diferenciador competitivo durante el evento deportivo más visto de la historia.



