La cooperativa brasileña Aurora Coop anunció la compra de los activos del complejo de producción e industrialización de pescados de Mar & Terra, en Itaporã, estado de Mato Grosso do Sul. La operación, firmada con Bello Alimentos, empresa con sede en Itaquiraí, en el mismo estado, forma parte de la estrategia de la cooperativa para ampliar su presencia en el segmento de pescados.
Los activos incluyen la planta de procesamiento de pescado, una fábrica de alimento balanceado y granjas para producir peces propios. Las empresas no divulgaron el valor de la transacción ni otros detalles financieros. La operación necesita la aprobación del Consejo Administrativo de Defensa Económica (Cade) y el cumplimiento de otras condiciones. Hasta entonces, Aurora Coop y Bello Alimentos seguirán operando de forma independiente.
En un comunicado conjunto, las compañías afirmaron que buscarán una transición responsable y transparente, con especial atención a los empleados, los productores y los socios comerciales vinculados a la operación.
Fundada en 1969 y con sede en Chapecó, Santa Catarina, la Cooperativa Central Aurora Alimentos agrupa a 14 cooperativas agropecuarias. Es uno de los principales grupos de proteína animal de Brasil, con fuerte presencia en carne de cerdo, aves y lácteos, tanto en el mercado interno como en la exportación.
Al comprar un complejo integrado que reúne producción de alimento, cultivo y procesamiento, la cooperativa podrá controlar toda la cadena del pescado. Este modelo de integración vertical es el mismo que sostuvo el crecimiento de la avicultura y la porcicultura brasileñas, y que la acuicultura empieza a replicar para ganar escala, estandarizar la calidad y reducir costos.
La piscicultura es uno de los segmentos de proteína animal que más crece en Brasil. El país produce alrededor de un millón de toneladas anuales de peces de cultivo, con la tilapia como principal especie, sobre todo en Paraná, São Paulo, Minas Gerais y Mato Grosso do Sul. La disponibilidad de agua, la producción local de granos para alimento balanceado y la creciente demanda de proteínas saludables han impulsado la actividad.
Para las grandes empresas de proteína animal, el pescado es una oportunidad para diversificarse. En Brasil se consume poco pescado por persona en comparación con la carne de res, de pollo y de cerdo, lo que deja margen de crecimiento. Esto vale sobre todo para los procesados, los filetes congelados y las presentaciones prácticas para supermercados y servicios de alimentación. A eso se suman las exportaciones, con Estados Unidos como uno de los principales destinos de la tilapia brasileña.
La experiencia de Aurora en distribución, marca y canales comerciales podría acelerar la llegada de sus productos de pescado a nuevos mercados. Además, su red de productores cooperativos abre la posibilidad de desarrollar esquemas de producción asociada, como los que la cooperativa usa en otras cadenas.
El movimiento se suma a otras inversiones de grandes grupos de alimentos en la acuicultura brasileña, en un momento en que el sector busca profesionalizarse, mejorar su sanidad y su productividad, y ganar competitividad frente a otros productores del mundo.
Para la industria de alimentos, la entrada de una cooperativa del tamaño de Aurora en el negocio de pescados refuerza la tendencia hacia portafolios multiproteína, capaces de responder a gustos cada vez más diversos de los consumidores.



