El Salvador acaba de cerrar un capítulo regulatorio que lo mantenía en una posición de aislamiento dentro de Centroamérica. El 18 de junio de 2026, la Asamblea Legislativa aprobó con 57 votos la reforma a la Ley de Fomento de la Producción Higiénica de la Leche y Productos Lácteos, eliminando la prohibición de comercializar leche, crema y quesos elaborados mediante reconstitución o recombinación de leche en polvo, restricción que data de 1960 y que en las últimas décadas mantuvo a El Salvador como el único país de la región que vedaba expresamente esa práctica.
La medida fue impulsada por el Ministerio de Agricultura y Ganadería y cuenta con el respaldo de ASILECHE, la Asociación Salvadoreña de Ganaderos e Industriales de la Leche, y de la Asociación Salvadoreña de Industriales.
El argumento central del sector industrial es de competitividad estructural. Mientras Guatemala, Honduras, Nicaragua, Costa Rica y el resto de los socios comerciales centroamericanos operaban bajo el Reglamento Técnico Centroamericano —que permite y regula los procesos de reconstitución de leche en polvo bajo estándares de calidad— El Salvador competía con una restricción que limitaba la inversión y encareciaba la cadena de producción. Las exportaciones lácteas salvadoreñas crecieron un 42% entre 2020 y 2025, pasando de 40.6 a 57.6 millones de dólares, con presencia en diez mercados incluyendo Guatemala, Honduras, Nicaragua, Costa Rica y Estados Unidos. En 2025 alcanzaron los 67.5 millones de dólares, un alza del 14.1% interanual. La reforma busca consolidar esa trayectoria exportadora en condiciones de paridad regulatoria con el resto del bloque regional.
La reconstitución consiste en transformar leche en polvo en leche líquida mediante adición de agua, mientras que la recombinación implica mezclar leche en polvo con grasa láctea y otros componentes permitidos. Ambos procesos son estándar en mercados avanzados como Holanda, Noruega, Argentina e Israel, donde se utilizan principalmente como herramienta de seguridad alimentaria ante déficits estacionales de producción o eventos climáticos que impactan los hatos lecheros. En El Salvador, donde el fenómeno de El Niño ha generado en años recientes episodios de reducción significativa de la producción nacional de leche, contar con ese respaldo logístico tiene justificación técnica concreta.
Sin embargo, el sector de productores primarios no está de acuerdo de forma unánime. La Asociación de Productores de Leche (PROLECHE) reportó que algunas empresas procesadoras ya habrían comunicado a ganaderos su intención de reducir o suspender la compra de leche fresca nacional, favoreciendo el uso de leche en polvo importada. La preocupación no es menor: el sector ganadero enfrenta simultáneamente incremento de costos de producción, efectos del cambio climático, dificultades de financiamiento y presión competitiva creciente desde Nicaragua, donde los costos de producción y las mezclas con leche importada generan un diferencial de precio que la producción salvadoreña no puede absorber.
La batalla por el etiquetado diferenciado fue el punto más sensible del debate legislativo. La diputada Claudia Ortiz propuso que los productos elaborados total o parcialmente mediante reconstitución lo indicaran de forma clara y visible en el empaque. La propuesta obtuvo solo tres votos. Esa ausencia de obligación de transparencia es la que más preocupa a PROLECHE, que considera indispensable que el consumidor pueda distinguir en el punto de venta entre leche fresca y producto reconstituido.
El Gobierno anunció en paralelo la incorporación del sector ganadero al Programa Aumento de la Producción, orientado a fortalecer la cadena láctea nacional. ASILECHE reafirmó además su compromiso de continuar comprando leche grado A a los ganaderos que cumplan con los estándares de calidad requeridos. Si esos compromisos se sostienen en la práctica y se implementa un sistema efectivo de fiscalización, la reforma puede ser el inicio de una cadena láctea más competitiva. Si no, el riesgo es que la modernización regulatoria beneficie solo a los eslabones industriales mientras debilita al productor que genera la materia prima en el campo.



