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Los Pinos celebra al jitomate como pilar de la mesa mexicana

México Procesos / Envases

El jitomate, uno de los ingredientes más antiguos y económicamente estratégicos de la cocina mexicana, tendrá su propio espacio de celebración este fin de semana, El Complejo Cultural Los Pinos, en el Bosque de Chapultepec de la Ciudad de México, será sede los días 19 y 20 de septiembre de la primera Feria del Jitomate.

Un encuentro de entrada gratuita que reunirá a productores locales, cocineras, agricultores y visitantes en torno a esta hortaliza que, según registros históricos, ya se usaba como medio de pago de tributos en épocas prehispánicas.

La programación incluye conversatorios, talleres, actividades de intercambio de semillas y espacios de cultura alimentaria, además de una oferta gastronómica curada por las Cocinas de Humo de Los Pinos, con platillos que van desde ceviche de jitomate ahumado con pancita de setas hasta tostadas de lomo con jitomate estilo Apatzingán, en un recorrido que busca visibilizar tanto el valor nutricional del producto —rico en vitaminas, minerales y antioxidantes como el licopeno— como su peso sociocultural en distintas regiones del país.

El origen etimológico de la palabra revela parte de esa historia: jitomate proviene del náhuatl xictitomatl, o "tomate de ombligo", y aunque la planta es originaria de Sudamérica, fue en territorio mexicano donde se domesticó y desde donde se expandió hacia Europa, Asia y África entre los siglos XVI y XVII.

Esa diferencia de nomenclatura persiste hasta hoy: en el centro y sur del país se usa jitomate, mientras que en el norte se prefiere tomate, reservando la palabra jitomate para distinguirlo del tomate verde o tomatillo.

Detrás del valor simbólico de la feria hay una industria de escala considerable para la agricultura mexicana, el país produce entre 3.6 y 3.9 millones de toneladas de jitomate al año, posicionándose como séptimo productor mundial con apenas 2.3% de la oferta global, muy por detrás de China, que lidera con 68.2 millones de toneladas.

El cultivo tiene presencia en 31 de los 32 estados del país y llega a 1,435 municipios, con Sinaloa como principal entidad productora, seguida por San Luis Potosí, Michoacán y Morelos, el consumo interno per cápita ronda los 14.1 kilogramos anuales, cifra que confirma al jitomate como parte estructural de la canasta básica mexicana.

La vocación exportadora del producto es igualmente relevante: entre 65% y 70% del volumen se destina al mercado internacional, y de esas exportaciones, más del 90% tiene como destino exclusivo a Estados Unidos, seguido a distancia por Canadá, Japón y Guatemala.

En 2024, esas ventas generaron 3,030 millones de dólares, ubicando al jitomate entre los productos agrícolas mexicanos de mayor captación de divisas, el sector, sin embargo, atraviesa un momento comercial complejo que hace especialmente oportuno un espacio de celebración local del producto.

El Departamento de Comercio de Estados Unidos impuso en abril de este año una cuota compensatoria de 20.91% sobre la mayoría de las importaciones de jitomate mexicano, una medida que el Departamento de Agricultura estadounidense proyecta reducirá la producción nacional 9% en 2026, hasta 2.55 millones de toneladas, y las exportaciones un 7%, hasta 1.8 millones de toneladas.

Esa presión arancelaria, sumada a la apreciación del peso frente al dólar, ha estrechado los márgenes de ganancia de productores y exportadores, aunque analistas del sector coinciden en que una eventual caída del volumen exportado también empujaría más oferta hacia el mercado interno, con el potencial de moderar precios para el consumidor mexicano.

En ese contexto, iniciativas como la Feria del Jitomate en Los Pinos cumplen una función que trasciende lo gastronómico: visibilizan el trabajo de pequeños productores y semillas criollas justo cuando la cadena de valor del jitomate enfrenta mayor incertidumbre comercial en su principal mercado de exportación, reforzando el vínculo entre consumo local, identidad culinaria y sostenibilidad de una industria que combina siglos de historia con desafíos comerciales completamente contemporáneos.

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