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Los vasos de café desechables esconden un riesgo que nadie veía

Internacional Bioseguridad

Un vaso de papel que parece hecho enteramente de cartón puede estar liberando millones de fragmentos de plástico invisibles directamente en el café o el té que millones de personas consumen a diario. Así lo confirmó un equipo de investigadores de la Universidad de Queensland, Australia, que sometió a análisis los recubrimientos internos que hacen posible que estos envases resistan líquidos calientes sin desintegrarse.

Detrás de la apariencia de celulosa pura, la mayoría de los vasos desechables llevan una delgada capa plástica que impide filtraciones y aporta rigidez estructural. El problema surge cuando esa capa entra en contacto con agua o café caliente: el calor acelera su degradación y libera partículas microscópicas de plásticomicro y nanoplásticos— directamente en el líquido que se bebe. Según el estudio, publicado en la revista científica ACS Food Science & Technology, los vasos recubiertos con polietileno (PE), el plástico convencional derivado de combustibles fósiles, liberaron alrededor de 2.7 millones de nanopartículas por mililitro de agua caliente.

El hallazgo más inesperado fue que la alternativa considerada más sustentable resultó ser la más problemática desde el punto de vista de la exposición humana. Los vasos recubiertos con ácido poliláctico (PLA), un bioplástico biodegradable que se promociona como opción ecológica, liberaron una masa total de partículas casi 12 veces mayor que los de polietileno: cerca de 4.3 millones de nanopartículas por mililitro. Las partículas medidas son unas mil veces más delgadas que un cabello humano, lo que las vuelve completamente indetectables a simple vista.

El investigador principal del estudio explicó que un vaso hecho mayormente de papel no significa que esté libre de plástico, ya que buena parte de estos envases contiene un revestimiento fino que garantiza su resistencia al agua. El hallazgo se suma a evidencia creciente que identifica a los productos plásticos de nueva generación usados en el almacenamiento y preparación de alimentos como una fuente significativa, aunque frecuentemente subestimada, de exposición humana a estos materiales por ingestión. Los científicos fueron cautelosos al advertir que el impacto de estas partículas en la salud humana todavía no está establecido con claridad, aunque subrayaron que los químicos presentes en los plásticos no están diseñados para ser consumidos.

El descubrimiento llega en un momento de fuerte expansión comercial para la industria de vasos desechables. El mercado global de este tipo de envases ronda actualmente los 18,950 millones de dólares y se proyecta que crezca a una tasa anual cercana al 3.8% hasta superar los 25,000 millones de dólares en la próxima década, impulsado en gran medida por el consumo de café y té para llevar, que representa más del 68% de la demanda total del sector. El segmento de vasos reciclables, que incluye alternativas de fibra y materiales biobásicos como el PLA, crece todavía más rápido, a un ritmo cercano al 6.3% anual, empujado por regulaciones cada vez más estrictas contra los plásticos de un solo uso en distintos países.

Ese contraste entre el crecimiento comercial de los bioplásticos y su comportamiento real frente al calor es, según los investigadores, el punto central del hallazgo: los materiales usados en productos que están en contacto con alimentos deben evaluarse no solo por su impacto ambiental al desecharse, sino también por su comportamiento particular al liberar partículas durante el uso cotidiano. Mientras la industria avanza hacia soluciones etiquetadas como sustentables, la ciencia plantea que "ecológico" y "de menor exposición química" no son necesariamente sinónimos.

Ante este panorama, los especialistas recomiendan moderar el uso de vajilla desechable en general y dejar enfriar levemente las infusiones antes de servirlas en estos recipientes, una medida simple que reduce la tensión térmica sobre el revestimiento plástico y, con ella, la cantidad de partículas liberadas en cada sorbo.

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