La firma en mayo de un nuevo tratado comercial entre México y la Unión Europea reabrió una controversia que llevaba años latente en el mundo lácteo: la protección legal de nombres como parmesano, feta, manchego y gruyere como indicaciones geográficas exclusivas de sus regiones europeas de origen.
El acuerdo impide que productores ajenos a esas zonas específicas comercialicen sus quesos bajo esas denominaciones en territorio mexicano, una medida que Bruselas defiende como salvaguarda de tradiciones productivas centenarias.
Para la Unión Europea, el nombre parmesano debe reservarse exclusivamente para el Parmigiano Reggiano elaborado en el norte de Italia, mientras que el feta corresponde a determinadas regiones de Grecia bajo estrictos requisitos de origen de la leche y método de elaboración. Ese modelo regulatorio vincula de forma indisoluble el nombre del producto con su territorio, sus características organolépticas específicas y sus técnicas tradicionales, un esquema bajo el cual ningún productor externo puede apropiarse legalmente de la denominación.
Estados Unidos entra en la disputa
El gobierno estadounidense reaccionó con dureza ante el pacto, calificándolo de error comercial con consecuencias directas sobre sus exportadores. Washington sostiene que términos como parmesano y feta se convirtieron hace décadas en denominaciones genéricas de uso común, aplicables a quesos elaborados fuera de Europa bajo procesos similares mediante fermentación láctica y maduración controlada. El vicepresidente ejecutivo del Consejo de Exportación de Lácteos de Estados Unidos exigió garantías para que tanto fabricantes estadounidenses como mexicanos puedan seguir utilizando esos nombres sin restricciones.
El trasfondo económico de la disputa resulta considerable. Estados Unidos exporta a México alrededor de 1.000 millones de dólares anuales en queso, cifra que contrasta con los apenas 200 millones de dólares que representan las exportaciones lácteas totales de la Unión Europea hacia el mercado mexicano. Esa asimetría explica por qué Washington percibe la protección de indicaciones geográficas como una amenaza directa a un negocio consolidado durante más de cuatro décadas, sostenido por marcas masivas como el parmesano rallado de Kraft y el manchego comercializado bajo la etiqueta Great Value de Walmart.
El consumo mexicano, en el centro del tablero
El mercado mexicano de estos quesos específicos ronda los 1.200 millones de dólares anuales, y las importaciones, principalmente estadounidenses, cubren actualmente cerca del 30% del consumo nacional total, impulsadas también por el auge sostenido de las pizzerías y la comida rápida en el país. Pese a ese peso importador, México mantiene fuerte preferencia por variedades nacionales de identidad propia, como el queso Oaxaca, ideal para derretir en quesadillas, y el queso fresco, de uso cotidiano en el desayuno.
La paradoja de fondo es evidente para la industria quesera mexicana: el llamado manchego local, elaborado con leche de vaca y una técnica completamente distinta al original español a base de leche de oveja de raza manchega curada hasta por dos años, se consolidó como una marca comercial propia dentro del país, más que como una copia del producto europeo. Voceros de la industria mexicana sostienen que ambos productos, pese a compartir nombre, resultan lo suficientemente distintos como para coexistir sin generar confusión real en el consumidor final.
Un conflicto con historial propio
La controversia no es nueva: las negociaciones para modernizar el acuerdo comercial entre México y la Unión Europea ya se habían estancado en 2018 por este mismo punto, y la salida negociada en aquel momento permitió a empresas mexicanas que ya utilizaban ciertos nombres seguir haciéndolo bajo condiciones específicas. Hoy, con el nuevo pacto ya firmado, la tensión se trasladó al terreno trilateral, en momentos en que México negocia paralelamente ajustes al tratado comercial que mantiene con Estados Unidos y Canadá, escenario que convierte a la diplomacia del queso en un asunto de cuidado equilibrio geopolítico y comercial para el gobierno mexicano.



