FoodNewsLatam - La IA y la biotecnología marcan el rumbo del agro dominicano

La IA y la biotecnología marcan el rumbo del agro dominicano

República Dominicana Bioseguridad

La agricultura dominicana enfrenta un punto de inflexión que ya no admite postergaciones: producir más sin depender de la expansión de tierra cultivable, un recurso cada vez más limitado.

Así lo planteó el ministro de la Presidencia, José Ignacio Paliza, durante el XXVIII Encuentro Nacional de Líderes del Sector Agropecuario, organizado por la Junta Agroempresarial Dominicana en Punta Cana, donde ubicó a la inteligencia artificial, la agricultura de precisión y la biotecnología como los tres pilares que definirán la competitividad del campo dominicano en los próximos años.

El planteamiento llega en un momento en que el sector agropecuario dominicano necesita reposicionarse, aunque el país mantiene una prevalencia de subalimentación por debajo del 2.5%, uno de los indicadores más bajos de la región, su aporte al Producto Interno Bruto ronda apenas el 5% y su participación en las exportaciones totales muestra una tendencia decreciente desde hace más de una década.

En 2025, las exportaciones agropecuarias nacionales crecieron 24.2% interanual, impulsadas principalmente por el cacao en grano, mientras que las importaciones de rubros como maíz y trigo continúan presionando la balanza comercial del sector, que sigue siendo deficitaria.

Frente a ese escenario, Paliza defendió que la salida no pasa por sumar hectáreas sino por tecnificar cada eslabón de la cadena: riego de precisión, mecanización, manejo poscosecha y mejores sistemas de comercialización.

Como caso de éxito citó el mejoramiento genético en el cultivo de arroz, que permitió que las variedades públicas pasaran de representar apenas el 7% del área sembrada en 2015 al 68% en 2021, un salto que se tradujo en un incremento de productividad del 17%.

El funcionario interpretó ese resultado como evidencia de que el conocimiento técnico puede democratizar la productividad y permitir que los pequeños productores accedan a mejores mercados sin depender de mayor extensión de tierra.

El ministro también puso como referencia internacional el trabajo del economista Michael Kremer, Premio Nobel de Economía 2019, cuyo Development Innovation Lab desarrolló en India modelos de inteligencia artificial que cruzan información histórica y herramientas estadísticas para generar pronósticos meteorológicos más precisos, una tecnología que reduce la incertidumbre climática sobre la planificación de siembra y cosecha.

Ese tipo de aplicación se inserta en una tendencia global que crece con rapidez: el mercado mundial de inteligencia artificial aplicada a la agricultura ya supera los 5,000 millones de dólares y se proyecta que se multiplique varias veces hacia el próximo lustro, impulsado por sensores IoT, drones de monitoreo de cultivos y algoritmos de predicción de rendimiento.

Para sostener esa transformación, Paliza insistió en que no existe tecnificación posible sin capital humano preparado para conducirla, el funcionario detalló los esfuerzos de formación en agrobótica, agromática, sistemas de información geográfica, riego 4.0 y cultivos hidropónicos, disciplinas que el gobierno dominicano busca instalar en las nuevas generaciones de productores a través de programas como Prorural Joven, Campo Joven 2.0 y Beca Tu Futuro.

La apuesta, dijo, no es simplemente pedirle a los jóvenes que permanezcan en el campo, sino construir un entorno rural con financiamiento, formación y oportunidades de emprendimiento que los motive a quedarse por decisión propia.

El planteamiento se enmarca en lo que el propio ministro describió como la disolución de las fronteras entre agricultura, agroindustria y tecnología dentro de un mismo proceso de transformación productiva, equivalente a lo que la industria global identifica como Industria 4.0 aplicada al campo.

Para República Dominicana, el desafío no es menor: competir en mercados internacionales cada vez más exigentes en trazabilidad, sostenibilidad y eficiencia de recursos, sin resignar la seguridad alimentaria que hoy sostiene a miles de familias rurales y que constituye, según remarcó Paliza, mucho más que una cifra de crecimiento económico.

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