La Expo Comercial Asonahores llega este año a su edición número 38 con un mensaje claro para la industria: el turismo dominicano ya no se mide solo en camas ocupadas ni en llegadas de vuelos, sino en la cantidad de proveedores nacionales que logra integrar a su cadena de valor.
En septiembre, BlueMall Puntacana se convierte en el punto de encuentro entre hoteles, distribuidores, productores y emprendedores que buscan un lugar dentro del negocio turístico más dinámico del Caribe.
El evento agotó sus más de 300 espacios comerciales, una cifra que confirma el peso que ha ganado esta plataforma dentro del calendario empresarial del país, la consolidación llega en un momento de expansión histórica para el sector: República Dominicana recibió más de 7.7 millones de visitantes entre enero y julio de este año, un récord que representa un crecimiento del 7% frente a 2025 y del 69.6% respecto a los niveles prepandemia, según cifras oficiales del Ministerio de Turismo.
Las proyecciones oficiales apuntan a superar los 12 millones de visitantes hacia fin de año, con un Banco Central que estima ingresos por encima de los 12,500 millones de dólares.
El presidente de Asonahores, Juan Bancalari, planteó durante la apertura que la verdadera magnitud del turismo dominicano se sostiene sobre una red mucho más amplia que la hotelera: una malla de productores, emprendedores y trabajadores que participan, muchas veces de forma invisible, en la construcción de cada experiencia de viaje.
Para el sector empresarial, esa mirada resulta clave a la hora de justificar la inversión en encadenamiento productivo, un concepto que en la práctica se traduce en contratos, compras recurrentes y desarrollo de proveedores locales certificados.
La vicepresidenta ejecutiva de la entidad, Aguie Lendor, aportó el dato que mejor resume el peso económico de ese vínculo: la industria hotelera dominicana adquiere anualmente alrededor de 3,000 millones de dólares en bienes y servicios producidos dentro del país, un volumen que convierte a cada establecimiento en un comprador activo de alimentos, insumos industriales, tecnología, mobiliario y servicios especializados.
Ese gasto recurrente es, en definitiva, el motor que sostiene a miles de pequeñas y medianas empresas dominicanas que encuentran en el turismo su principal canal de salida comercial.
El contexto regional refuerza el peso de este encuentro. El Caribe es la región donde el turismo tiene mayor incidencia relativa sobre el producto bruto de cualquier bloque económico del mundo, con un aporte cercano al 18% del PIB regional, muy por encima del 8.4% que representa en Europa o del 7.4% en Centro y Sudamérica.
Dentro de ese mapa, República Dominicana lidera en volumen de visitantes y en generación de divisas, superando a destinos como Jamaica, Puerto Rico y Bahamas, lo que multiplica el atractivo de un evento que conecta directamente a la oferta local con la demanda de un sector en plena expansión.
La organización sumó este año herramientas digitales para agilizar la operación del evento, incluyendo acreditación mediante códigos QR y plataformas interactivas de gestión, además de un cronograma de ruedas de negocios, conferencias y paneles especializados en innovación, sostenibilidad y tendencias de consumo turístico.
La feria también contó con la participación de funcionarios del sector público, en un contexto donde la asociación entre Estado y empresa privada aparece como condición central para sostener el ritmo de crecimiento que exhibe el turismo dominicano en los últimos años.



