Medio siglo después de nacer como respuesta a un problema muy concreto —la dificultad de los pequeños agricultores para comercializar e industrializar sus propias cosechas—, la Procesadora San Martín de Porres celebra sus 50 años de operación con una trayectoria que resume buena parte de la evolución agroindustrial dominicana.
La empresa, fabricante de la reconocida marca Productos Mamá, conmemoró la fecha con una eucaristía en la Catedral Santiago Apóstol, en Santiago de los Caballeros, donde recibió reconocimiento por su aporte al desarrollo del sector.
La historia arrancó en agosto de 1976, cuando Juan Núñez Collado presentó el proyecto ante una asamblea de líderes campesinos con el respaldo de representantes de 23 comunidades rurales. La infraestructura inicial era mínima: apenas tres tachos de acero inoxidable de 100 galones y un pequeño despulpador de guayaba.
Con ese equipo modesto, la compañía comenzó a dar valor agregado a la producción agrícola nacional mediante la industrialización de frutas y leguminosas como el guandul y las habichuelas, generando al mismo tiempo un canal de comercialización estable para productores que hasta entonces dependían casi por completo de intermediarios informales.
El nombre de la marca no es casual: Mamá rinde homenaje a Florinda Soriano, conocida como Mamá Tingó, la dirigente campesina de Hato Viejo, Yamasá, que se convirtió en símbolo de la lucha por la tierra y los derechos del campesinado dominicano.
Esa identidad de marca, construida sobre una causa social concreta, terminó siendo también un activo comercial: hoy Productos Mamá reúne un portafolio que va desde derivados del coco —crema, leche y piña colada— hasta granos enlatados de guandul, maíz y habichuelas, además de pulpas y mermeladas de frutas tropicales como lechosa, mango y guayaba.
La vocación exportadora de la empresa arrancó apenas un mes después de su fundación, en septiembre de 1976, con Puerto Rico como primer destino internacional, para luego expandirse hacia Estados Unidos, Costa Rica, Panamá y el resto de Centroamérica.
Ese perfil exportador coloca a la compañía dentro de una tendencia estructural que hoy define a la economía dominicana: la agroindustria generó siete de cada diez dólares exportados por el país durante 2026, con ventas totales cercanas a los 14,000 millones de dólares, de los cuales más de 10,000 millones correspondieron a productos agropecuarios y agroindustriales, un crecimiento superior al 28% desde 2019 impulsado por la relocalización de proveedores más cercanos a mercados como el estadounidense.
Los rubros específicos que trabaja Productos Mamá también muestran ese dinamismo, el coco dominicano, presente en buena parte del catálogo de la empresa, ya ocupa la novena posición mundial entre los países exportadores y proyecta ventas de hasta 300 millones de dólares hacia Estados Unidos, mercado donde el producto dominicano desplaza gradualmente al coco asiático en las góndolas de supermercados de Florida y Nueva York.
Las frutas tropicales, por su parte, atraviesan un momento de máximos históricos de exportación, con el mango escalando de 20 a 50 millones de dólares entre 2020 y 2024.
En 2023, la trayectoria comercial de la empresa recibió el Premio Empresa Exportadora a Centroamérica ADOEXPO-LAFISE, en reconocimiento a 47 años colocando derivados de coco, granos enlatados y frutas tropicales en mercados internacionales.
Para Juan Efraín Núñez, actual presidente de la compañía, cumplir cinco décadas no cierra un ciclo sino que confirma la vigencia de un modelo que integró siempre valor agregado industrial con desarrollo agrícola de base.
El caso de Productos Mamá ilustra un patrón que se repite en distintos puntos de la agroindustria latinoamericana: empresas familiares nacidas para resolver un cuello de botella logístico o comercial de pequeños productores terminan, con el tiempo, convirtiéndose en plataformas exportadoras que conectan al campo rural con mercados internacionales cada vez más exigentes en calidad, trazabilidad y diversificación de producto.



