La industria alimentaria boliviana avanza en un frente que combina ciencia, normalización y apertura de mercados, en un momento en que la competitividad del sector depende cada vez más de cumplir estándares internacionales de calidad y trazabilidad.
El Servicio Nacional de Sanidad Agropecuaria e Inocuidad Alimentaria (Senasag) participó recientemente en la Plenaria Sectorial de Alimentos "Ruta hacia la Calidad", organizada por el Instituto Boliviano de Normalización y Calidad (Ibnorca). El encuentro reunió a representantes del sector público, empresas, organismos técnicos y la academia con un objetivo común: definir estrategias que amplíen el acceso de los productos bolivianos a mercados nacionales e internacionales.
Durante la jornada se instalaron mesas técnicas de trabajo para identificar los principales desafíos de la cadena alimentaria y promover una mayor coordinación entre instituciones públicas y el sector privado en torno a la adopción de estándares internacionales. El director ejecutivo del Senasag, Ronny Salvatierra Heredia, reafirmó el compromiso de la institución de trabajar de manera articulada con entidades públicas y privadas para consolidar sistemas de control sanitario más eficientes y promover alimentos seguros y de calidad. Esa articulación entre Estado, empresariado y organismos de normalización es hoy uno de los componentes que más peso tienen a la hora de mejorar la competitividad del sector.
La biotecnología entra en la ecuación productiva
El impulso no se limita a la certificación de procesos. Un grupo de empresas estatales del ecosistema agroalimentario proyecta un salto relevante en sus ingresos gracias a la incorporación de biotecnología e inocuidad en sus líneas de producción. Compañías como Cartonbol, Envibol y Ecebol avanzan en el desarrollo de empaques biodegradables y certificados que cumplen los estándares sanitarios exigidos por la industria de alimentos, sustituyendo progresivamente plásticos de un solo uso por soluciones en cartón corrugado y bolsas de papel para frutas, hortalizas y productos procesados.
A la par, la Empresa Estratégica de Producción de Semillas (EEPS) y la Empresa Estratégica de Producción de Abonos y Fertilizantes (EEPAF) refuerzan la soberanía alimentaria del país mediante bioinsumos, un eslabón clave para sostener la producción agrícola con menor dependencia de insumos importados. En conjunto, este grupo de seis empresas estatales proyecta ingresos superiores a Bs 1.178 millones, un incremento considerable respecto a la gestión previa, en lo que sus impulsores describen como un nuevo modelo productivo apoyado en tecnología, innovación y sostenibilidad.
Exportaciones que ganan terreno en el mundo
El mercado externo ofrece otra señal alentadora. La ganadería boliviana, respaldada por certificaciones sanitarias, mejora genética, inversión en cadena de frío y la erradicación de la fiebre aftosa iniciada en 2001, construyó en dos décadas una industria exportadora de proteína animal que pasó de vender apenas mil toneladas de carne bovina en 2005 a superar los 154 millones de dólares en exportaciones durante los primeros nueve meses del año pasado. China concentra la gran mayoría de ese valor exportado, consolidando a la carne como el segundo rubro no tradicional más importante del país, solo detrás de la soja y sus derivados.
El horizonte comercial sigue ampliándose: Chile figura como el próximo mercado en proceso de habilitación sanitaria, mientras la Unión Europea aparece como objetivo de mediano plazo, tras las gestiones del ente regulador boliviano ante organismos internacionales de sanidad animal.
Palancas concretas de competitividad
Calidad certificada, biotecnología aplicada a la producción y mercados de exportación en expansión configuran un camino claro para que la industria alimentaria boliviana gane terreno en el comercio internacional. En un contexto donde la seguridad del consumidor y la trazabilidad son cada vez más determinantes para competir afuera, estos avances muestran que el sector cuenta con herramientas concretas para consolidar su crecimiento más allá de los desafíos coyunturales.



