FoodNewsLatam - Brasil fortalece innovación biotecnológica para la industria alimentaria y agrícola

Brasil fortalece innovación biotecnológica para la industria alimentaria y agrícola

Brasil Bioseguridad

Brasil dará un paso estratégico para fortalecer su ecosistema de innovación al establecer la primera Autoridad Depositaria Internacional (IDA) del país en el centro de Embrapa Recursos Genéticos y Biotecnología, en Brasilia.

La nueva infraestructura permitirá que empresas, universidades y centros de investigación realicen en territorio brasileño el depósito oficial de microorganismos utilizados en solicitudes de patentes, eliminando la necesidad de recurrir a instituciones extranjeras y reduciendo tiempos, costos logísticos y barreras regulatorias para el desarrollo de nuevas tecnologías.

La iniciativa fue posible tras la adhesión de Brasil al Tratado de Budapest, que entró en vigor en 2026 y permite que un único depósito de un microorganismo sea reconocido por todos los países miembros del acuerdo. Con ello, Embrapa pasa a integrar el reducido grupo de instituciones internacionales autorizadas para custodiar microorganismos destinados a respaldar invenciones biotecnológicas, un requisito esencial para la protección de innovaciones en múltiples sectores productivos.

El proyecto contempla inversiones por R$14,9 millones destinadas a modernizar laboratorios, ampliar la capacidad del banco genético de microorganismos e incorporar equipos de conservación de última generación para bacterias, hongos, levaduras y otros recursos microbianos de interés económico. También incluye la digitalización integral de los procesos de depósito, trazabilidad documental, plataformas electrónicas para usuarios nacionales e internacionales y protocolos alineados con estándares internacionales de calidad y bioseguridad.

Para la industria de alimentos y bebidas, la disponibilidad de una autoridad depositaria en Brasil representa una ventaja competitiva significativa. Numerosos desarrollos industriales dependen del uso de microorganismos patentables, entre ellos cultivos iniciadores para lácteos y quesos, levaduras destinadas a panificación, cerveza y bebidas fermentadas, microorganismos probióticos, enzimas para procesamiento de alimentos, bioconservantes naturales y tecnologías de fermentación capaces de mejorar rendimiento, estabilidad, vida útil y perfil nutricional de los productos.

La medida también facilitará la protección intelectual de bioingredientes utilizados en proteínas alternativas, alimentos funcionales, ingredientes obtenidos mediante fermentación de precisión y soluciones para reducir el desperdicio alimentario mediante procesos biotecnológicos más eficientes. Para startups, empresas de base tecnológica y fabricantes de ingredientes, disponer de una infraestructura nacional acelera la transición entre la investigación, la protección patentaria y la comercialización.

En el ámbito agroindustrial, el impacto será igualmente relevante. Brasil es uno de los mayores productores mundiales de alimentos y uno de los mercados con mayor crecimiento en bioinsumos agrícolas. La posibilidad de registrar con mayor rapidez microorganismos utilizados como biofertilizantes, inoculantes, biopesticidas y promotores naturales del crecimiento vegetal impulsará el desarrollo de soluciones orientadas a una agricultura más productiva y sostenible.

Los microorganismos desempeñan un papel esencial en la fijación biológica de nitrógeno, la recuperación de la fertilidad de los suelos, el control biológico de plagas y enfermedades, la mejora de la absorción de nutrientes y el aumento de la resiliencia de los cultivos frente al estrés hídrico. Estas tecnologías contribuyen a reducir la dependencia de fertilizantes y agroquímicos convencionales, al tiempo que responden a la creciente demanda global por sistemas de producción con menor huella ambiental.

El proyecto tendrá una duración de 36 meses y contará con una estructura de gobernanza especializada para supervisar aspectos científicos, técnicos y administrativos. Además de fortalecer el sistema nacional de innovación, la nueva IDA posiciona a Brasil como un actor estratégico en la bioeconomía internacional, ampliando las oportunidades de cooperación tecnológica, atracción de inversiones y desarrollo de soluciones biotecnológicas para las cadenas de alimentos, bebidas, agricultura y biomateriales de alto valor agregado.

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