FoodNewsLatam - El suero de leche pasa de residuo a activo estratégico

El suero de leche pasa de residuo a activo estratégico

Brasil Lácteos

Durante décadas, el suero que queda tras elaborar queso tuvo un destino modesto: alimentar cerdos, descartarse o esparcirse en el campo. Hoy es uno de los insumos más disputados de la industria láctea. La explicación técnica es sencilla: por cada kilo de queso se generan cerca de nueve litros de suero, y en ese líquido se concentran proteínas de alto valor biológico, ricas en aminoácidos esenciales y de rápida absorción, que al concentrarse dan origen al whey protein.

El mercado quedó sometido a una tensión inédita. Los consumidores buscan más proteína en yogures, bebidas listas para tomar y productos de nutrición deportiva, y a ese impulso se sumó el uso masivo de medicamentos para bajar de peso de la clase GLP-1, cuyos usuarios reciben la recomendación de aumentar la ingesta proteica para no perder masa muscular. La oferta, limitada por la capacidad de procesamiento, no logró acompañar ese ritmo.

Precios que casi se triplicaron

El resultado se refleja con crudeza en las cotizaciones. El concentrado de proteína de suero con 80% de proteína (WPC80) pasó de unos 10.000 dólares por tonelada a comienzos de 2025 a cerca de 28.000 dólares en agosto de 2026 en Estados Unidos, mientras el aislado (WPI, con al menos 90% de proteína) subió 47% en el mismo período. En algunos momentos, las queserías llegaron a ganar más con el suero que con el propio queso, lo que altera la lógica de negocio: las plantas quieren producir más queso para obtener más suero.

Brasil, gran productor pero dependiente

Brasil elabora unos 35.000 millones de litros de leche al año, y aun así importa cerca del 70% del WPC80 y del WPI que consume. Esa brecha explicó el arranque de una carrera de inversiones. Sooro Renner, que produce 8.000 toneladas anuales de WPC80 y 2.000 de WPI en sus plantas de Paraná y Rio Grande do Sul, proyecta una nueva fábrica en Francisco Beltrão, con una inversión superior a los mil millones de reales y el objetivo de duplicar su capacidad.

Piracanjuba destina más de 500 millones de reales a un complejo en São Jorge d'Oeste, Paraná, que integrará queso, manteca, whey y lactosa en polvo, con capacidad prevista de 6.000 toneladas anuales de proteína de suero. Tirolez también amplía su inversión en el segmento. La tendencia se vuelve estructural: los nuevos proyectos de quesería nacen con plantas de proteína acopladas desde el diseño.

Un movimiento global

El fenómeno no se limita a Brasil. La alemana DMK anunció 26 millones de euros para una planta de WPC80 en Edewecht con capacidad de 7.000 toneladas, y Saputo invirtió más de 180 millones de dólares canadienses en modernizar su unidad de Ripon, Wisconsin, para elevar en alrededor de 35% su producción de WPC80. La disputa se concentra ahora en quién logra la capacidad industrial para transformar el suero en un negocio estratégico.

Efectos colaterales en la cadena

La revalorización tiene consecuencias más allá de la góndola. Al reducirse la disponibilidad de suero para uso zootécnico, la porcicultura pierde un coproducto abundante y barato, lo que la empuja a buscar alternativas proteicas en la formulación de raciones y a ajustar sus esquemas nutricionales. Como las obras de ampliación demandan años, los especialistas anticipan que el equilibrio entre oferta y demanda tardará en llegar, y que la proteína de suero seguirá siendo protagonista de la próxima fase de la industria láctea.

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