Aunque la inflación general en México cerró 2025 dentro del rango objetivo del Banco de México, el comportamiento de diversos alimentos y mercancías reveló una presión significativa sobre el gasto de los hogares.
Al finalizar el año, el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) registró una variación anual de 3.69%, inferior al 4.21% observado en diciembre de 2024 y por debajo de lo anticipado por el consenso del mercado. Sin embargo, esta moderación macroeconómica contrastó con aumentos de precios superiores a 60% en productos clave de consumo cotidiano.
Datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) muestran que el chile serrano encabezó la lista de los productos con mayores incrementos en 2025, al encarecerse 64.40% anual. Este comportamiento se asocia a factores climáticos adversos, volatilidad en la oferta agrícola y mayores costos logísticos, elementos que han afectado de forma recurrente a los productos hortícolas frescos en los últimos años.
El café, tanto tostado como soluble, también presentó alzas relevantes. El café tostado aumentó 27.58%, mientras que el café soluble subió 23.99%. Especialistas del sector atribuyen estas variaciones a la combinación de menores cosechas en países productores, fenómenos climáticos como El Niño y un incremento en los costos internacionales del grano, que se trasladaron gradualmente al consumidor final.
Otros productos agrícolas con incrementos significativos fueron los chiles frescos distintos al serrano (27.47%), el tomate verde (25.91%), el limón (13.70%) y la lechuga y col (12.27%). En estos casos, la estacionalidad, la dependencia de ciclos productivos y el aumento en insumos como fertilizantes y energía explican buena parte del encarecimiento.
El segmento cárnico, particularmente la carne de res, registró aumentos generalizados. Las chuletas y costillas de res subieron 19.30%, las vísceras 19.27%, el retazo 18.45%, el bistec 17.60% y la carne molida 16.51%. Incluso los cortes especiales de res mostraron un alza de 13.69%. Desde una perspectiva productiva, estos incrementos responden a mayores costos de alimentación animal, transporte, energía y una menor disponibilidad de ganado, factores que presionan toda la cadena de valor pecuaria.
En el rubro de alimentos procesados y mercancías no alimentarias, el chocolate líquido para preparar bebidas aumentó 14.48%, mientras que los desodorantes personales se encarecieron 12.52%. Estos movimientos reflejan tanto el aumento en materias primas como el impacto de costos industriales, empaques y distribución, estrechamente vinculados a la inflación de servicios y a la dinámica del tipo de cambio.
A pesar de que la inflación se mantuvo dentro del objetivo del banco central por sexto mes consecutivo, analistas advierten riesgos importantes para 2026. El componente subyacente —que incluye alimentos, bebidas, tabaco, vivienda y servicios— se ha mantenido persistentemente por encima de 4%, lo que sugiere presiones estructurales aún no resueltas.
Monex identifica riesgos inflacionarios al alza asociados a los incrementos en el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS), la aplicación de aranceles a importaciones provenientes de países sin tratado de libre comercio, principalmente China, un posible repunte de la actividad económica y la persistencia de la inflación en servicios. En la misma línea, el equipo de análisis de Banamex anticipa un repunte inflacionario a inicios de 2026, derivado de impuestos y aranceles que entraron en vigor el 1 de enero, con un impacto directo sobre el componente de mercancías.
Para la industria alimentaria y comercial, estos datos confirman un entorno de costos elevados y alta volatilidad, que obliga a replantear estrategias de abastecimiento, precios y eficiencia operativa en un contexto donde la inflación general ya no refleja completamente la presión real sobre el consumo.



