La industria cárnica mexicana cerró 2025 en su mejor momento. El consumo per cápita llegó a 85.3 kilogramos por persona, el nivel más alto jamás registrado en el país, en un entorno donde la mejora del poder adquisitivo, los incrementos salariales y la estabilidad macroeconómica convergieron para sostener una demanda que ya no da señales de frenarse.
Así lo confirma el Compendio Estadístico 2026 presentado por el Consejo Mexicano de la Carne. La cifra total del mercado nacional alcanzó 11.3 millones de toneladas, con un crecimiento promedio anual de 4.5% en el periodo 2020-2025. El valor de la carne generada en el país se estimó en 505 mil 651 millones de pesos, mientras que el comercio internacional de productos cárnicos generó un flujo de 12 mil 473 millones de dólares.
"En 2025, la industria cárnica refrendó su liderazgo como el mayor contribuyente al PIB de la industria alimentaria", señaló Macarena Hernández, directora general del Consejo. A diferencia de sectores como construcción y manufactura, que enfrentaron caídas significativas en su producto interno durante el año, la industria cárnica mantuvo una trayectoria positiva con un valor agregado que creció 2.4%, confirmando su capacidad de adaptación ante un entorno económico complejo.
El crecimiento del consumo no fue uniforme entre especies. La carne de cerdo lideró el avance con un incremento de 7%, equivalente a 232 mil toneladas adicionales, consolidándose como la proteína de mayor dinamismo. La carne de res creció 2.7%, sumando 61 mil toneladas más, mientras que el pollo avanzó 3%, con 152 mil toneladas adicionales, favorecido en parte por un efecto de sustitución ante los elevados precios de la res. El pavo, en cambio, retrocedió 10.2%, afectado por los altos precios del producto estadounidense, del que México importa cerca del 90%.
Detrás de este récord de consumo hay factores económicos concretos: el aumento de 12% al salario mínimo, el crecimiento de 3.1% en transferencias de programas sociales y la reducción de la tasa de desocupación a 2.5%, frente al 4.4% registrado en 2020. Sin embargo, el alza de costos operativos moderó un avance aún mayor. En 2025, el precio del bistec de res subió 24.8% en las plantas de procesamiento y 15.6% en el punto de venta final. La pierna de cerdo acumuló un alza de 12.3% y el pollo avanzó 6.7% en carnicerías.
México se posicionó como el sexto mayor consumidor de carne a nivel global, además de mantenerse como el principal importador de carne de cerdo y el segundo mayor importador de pollo. Esta dependencia importadora responde a una brecha estructural: mientras el consumo creció 4.5% anual, la producción nacional lo hizo a un ritmo de apenas 2.6%. De cada 100 toneladas de cerdo disponibles en el país, 51 provienen del exterior; en pavo, la proporción sube a 88.
En comercio exterior, las exportaciones de productos cárnicos crecieron 10.1% durante 2025, tras tres años consecutivos de caídas, impulsadas por mayores compras de Estados Unidos, que concentró el 60.6% del volumen exportado y representó el 74.5% de las importaciones cárnicas del país. Las importaciones totales avanzaron 18.4%, reflejo directo de la brecha entre producción y demanda interna.
La industria tiene prevista una inversión de 17 mil 500 millones de pesos anuales en modernización, infraestructura e innovación tecnológica. El reto estructural es claro: escalar la producción nacional al ritmo que exige una demanda que, por ahora, no deja de crecer.



