El sargazo, la macroalga que desde hace más de una década congestiona las costas del Caribe mexicano con pérdidas estimadas en millones de dólares anuales para el sector turístico y pesquero, comienza a reposicionarse como materia prima estratégica para la industria de nutrición animal.
Una investigación del Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (INIFAP), desarrollada en coordinación con el Consejo Quintanarroense de Humanidades, Ciencias y Tecnologías (COQHCYT), demuestra que su incorporación en bloques multinutricionales para rumiantes eleva el contenido proteico del suplemento de aproximadamente seis a casi diez por ciento, mejora la digestibilidad y reduce el costo unitario de producción hasta en 75 por ciento respecto a los productos comerciales disponibles en el mercado.
La investigadora María del Carmen Zavaleta Córdova, quien encabeza el proyecto, explicó que la proporción óptima identificada es de diez por ciento de sargazo en la formulación del bloque. Antes de su incorporación, el alga se somete a un proceso de triple lavado para eliminar el exceso de sodio, un paso crítico dado el alto contenido de sales del Sargassum fluitans y S. natans, las dos especies pelágicas que predominan en los arribos del Atlántico tropical. Esta etapa de pretratamiento resulta determinante para garantizar la inocuidad del ingrediente y evitar efectos adversos sobre el metabolismo hídrico del ganado.
Los bloques desarrollados por el equipo del INIFAP tienen un costo cercano a los 100 pesos por unidad, frente a los más de 400 pesos que alcanza un bloque comercial equivalente en el mercado regional. Para los ganaderos de Quintana Roo, que operan en un entorno de costos de insumos crecientes y limitada disponibilidad de forraje de calidad durante la época seca, esta diferencia tiene un impacto directo sobre la rentabilidad de sus unidades de producción.
La relevancia de este desarrollo para la industria de ingredientes y suplementos pecuarios trasciende el ámbito regional. Investigaciones recientes publicadas en revistas científicas especializadas han documentado que las algas marinas mejoran la ganancia de peso, el estado inmunitario y la eficiencia alimenticia en rumiantes gracias a su actividad prebiótica y a su aporte de minerales traza, ácidos grasos poliinsaturados y compuestos bioactivos.
Estudios realizados en condiciones in vitro con sargazo pelágico del sureste mexicano indican, además, un potencial significativo para reducir las emisiones de metano entérico, uno de los principales desafíos de sustentabilidad que enfrenta la ganadería tropical.
El proyecto cuenta ya con la participación activa de productores de San Pedro Peralta, Los Ángeles y la Asociación Ganadera de Bacalar, quienes reciben capacitación para replicar la tecnología en sus propias unidades productivas. Estudiantes del Tecnológico de la Zona Maya se integran al proceso de recolección, lavado y procesamiento del alga, construyendo capacidades locales vinculadas directamente con la investigación aplicada.
La siguiente fase contempla pruebas in vivo para cuantificar ganancias de peso, variaciones en la producción de leche y la reducción efectiva de emisiones de metano. Sus resultados definirán si esta tecnología puede escalar hacia modelos de producción industrializados, con implicaciones relevantes para formuladores de alimentos balanceados, fabricantes de suplementos y organismos dedicados a la economía circular en zonas costeras del Caribe latinoamericano.



