FoodNewsLatam - México apuesta por diez alimentos para dominar el mercado estadounidense

México apuesta por diez alimentos para dominar el mercado estadounidense

México Cereales / Panadería

La relación comercial entre México y Estados Unidos vuelve a poner en evidencia una paradoja estructural: mientras el país impulsa una meta histórica de 30 mil millones de dólares en exportaciones agroalimentarias este año, apenas diez productos concentran cerca del 52% de ese valor total, una suma cercana a los 4,973 millones de dólares.

La cerveza encabeza la lista con 1,072 millones de dólares, seguida del tomate con 941 millones y el pimiento con 600 millones. Completan el podio el aguacate (497.7 millones), las frambuesas y moras (407.5 millones), el tequila (365.2 millones), la fresa (352.5 millones), el ganado bovino en pie (264 millones), el pepino (242.4 millones) y los espárragos (233.5 millones).

Este esquema de concentración no es nuevo. Las exportaciones agroalimentarias mexicanas están fuertemente concentradas en Estados Unidos, que recibe cerca del 78% de los envíos totales del sector, muy por encima de otros destinos como Iberoamérica, Asia o Europa. Esa dependencia expone al sector a decisiones arancelarias y sanitarias que se definen del otro lado de la frontera.

El caso más reciente es el del jitomate. Desde julio de 2025, el gobierno estadounidense impuso una cuota compensatoria de 17.09% al jitomate mexicano, medida que ya se refleja en los volúmenes comercializados durante el primer trimestre de este año. El aguacate atravesó un golpe similar: sus ventas al exterior cayeron 22% al pasar de mil 245 millones de dólares en el primer trimestre de 2025 a 972 millones en el mismo periodo de 2026.

El azúcar tampoco escapó a los ajustes. La reducción del cupo de exportación que Estados Unidos autoriza a México —de 800 mil toneladas años atrás a apenas 199 mil toneladas en el ciclo 2025-2026— explica buena parte de la caída de 11.7% en ese rubro. En contraste, el tequila se sostuvo como una de las pocas categorías con crecimiento sostenido, con un avance de 5.9% en el trimestre, mientras que el sector bovino repuntó 6.8% tras la crisis provocada por el cierre fronterizo derivado del brote de gusano barrenador.

Detrás de estas cifras hay procesos productivos con base científica y logística cada vez más sofisticada. La agricultura protegida —invernaderos y macrotúneles— ha permitido a regiones como Morelos posicionarse como proveedores estables de pimiento morrón, tomate y pepino, gracias al control de variables como humedad, temperatura y manejo integrado de plagas, factores que elevan el rendimiento por hectárea y reducen la dependencia de ciclos climáticos abiertos. En paralelo, el cultivo de aguacate en los Altos de Morelos —municipios como Tetela del Volcán y Ocuituco— se beneficia de altitudes superiores a los 1,800 metros, condición que favorece la maduración y la calidad organoléptica del fruto exportable.

El T-MEC sigue siendo el marco que sostiene este intercambio. El tratado contempla la preservación del acceso libre de aranceles para productos agrícolas, la eliminación de subsidios a las exportaciones y disposiciones específicas sobre inocuidad alimentaria y biotecnología agrícola, aspectos que resultan determinantes para sectores tan expuestos a barreras no arancelarias como el jitomate o el aguacate.

El reto para la industria agroalimentaria mexicana no es solo sostener el volumen exportado, sino diversificar tanto los productos como los mercados de destino. Mientras la balanza comercial siga dependiendo de una decena de productos y de un solo socio comercial, cualquier ajuste arancelario, sanitario o climático en Estados Unidos tendrá capacidad de mover, en cuestión de meses, miles de millones de dólares en la economía rural mexicana.

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