FoodNewsLatam - Autoridades de salud alertan sobre riesgos ocultos del "subidón" energético

Autoridades de salud alertan sobre riesgos ocultos del "subidón" energético

México Bebidas

El Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE) emitió una advertencia contundente sobre el consumo de bebidas energéticas, un hábito que se ha normalizado entre estudiantes, trabajadores de jornadas extensas y deportistas amateur.

Pero que según especialistas médicos puede desencadenar consecuencias cardiovasculares y neurológicas serias cuando se vuelve frecuente, el mensaje llega en un contexto donde México ya discute cambios regulatorios de fondo.

La Cámara de Diputados aprobó por unanimidad una reforma a la Ley General de Salud que prohíbe la venta y el suministro de estos productos a menores de 18 años, con sanciones que podrían alcanzar los 226,280 pesos para los establecimientos que incumplan y la obligación de verificar la mayoría de edad mediante identificación oficial.

La medida aún debe ratificarse en el Senado, pero refleja la magnitud de la preocupación sanitaria: la propia Secretaría de Salud de la Ciudad de México documentó ante el Congreso capitalino que el consumo entre jóvenes crece de forma sostenida y eleva el riesgo de obesidad, taquicardia, hipertensión, arritmias, trastornos del sueño y dependencia a la cafeína.

Desde el punto de vista fisiológico, el problema no está solo en la cafeína. Las bebidas energéticas combinan altas dosis de azúcar con estimulantes como taurina, guaraná y ginseng, una mezcla que sobreactiva el sistema nervioso central y bloquea temporalmente las señales naturales de fatiga que el cuerpo emite cuando necesita descanso.

Ese bloqueo artificial explica por qué, horas después del efecto inicial, suelen aparecer cansancio, ansiedad, temblores e insomnio. El azúcar, por su parte, activa el sistema dopaminérgico —el circuito de recompensa cerebral—, lo que genera bienestar momentáneo pero también favorece la tolerancia: con el tiempo, el organismo requiere dosis mayores para sentir el mismo efecto.

La evidencia clínica reciente añade una capa de alarma adicional. Un metanálisis con más de 1.5 millones de participantes encontró asociación entre el consumo frecuente de estas bebidas y un mayor riesgo de conducta suicida, mientras que en población adolescente se han reportado casos de convulsiones vinculadas a la ingesta excesiva.

Especialistas en pediatría recomiendan que, ante un cuadro convulsivo en urgencias, se indague explícitamente sobre el consumo de bebidas estimulantes como posible factor desencadenante. el riesgo se multiplica cuando estas bebidas se combinan con alcohol, una práctica común en ambientes de ocio nocturno.

La cafeína enmascara los efectos depresores del etanol, lo que genera una falsa sensación de sobriedad, reduce la percepción real del nivel de intoxicación y aumenta la probabilidad de consumo excesivo, accidentes y arritmias graves que en casos extremos pueden derivar en paro cardíaco.

En el plano regulatorio, la Norma Oficial Mexicana 218 ya limita el contenido de cafeína en estas bebidas a un máximo de 32 miligramos por cada 100 mililitros, además de exigir el cumplimiento del etiquetado frontal nutrimental establecido en la NOM-051.

Estas exigencias han presionado a los fabricantes a reformular productos y ajustar estrategias comerciales, en un mercado que además enfrenta el peso del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS), cuya recaudación por bebidas energizantes ha mostrado variaciones recientes atribuibles tanto a cambios en el consumo como a ajustes en la política fiscal.

Para el sector salud, la recomendación de fondo no cambia: antes de recurrir a un estimulante artificial, conviene identificar el origen real del cansancio y priorizar sueño suficiente, hidratación y actividad física regular como vías de recuperación energética sostenibles.

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